LA TRANSICION

 

El sacrificio de la unicidad

El mundo que ves está basado en el "sacrificio" de la unicidad. Es la imagen de la total desunión y de una absoluta falta de unidad. Alrededor de cada entidad se erige una muralla tan sólida en apariencia, que parece que lo que se encuentra adentro jamás pudiera salir, y lo que se encuentra afuera parece que jamás pudiera entrar.

Lo poco que el cuerpo mantiene cercado se convierte en "yo", el cual se conserva mediante el sacrificio de todo lo demás. Con esta percepción la pérdida del cuerpo sería ciertamente un sacrificio.. Pues ver cuerpos es la señal de que aún queda algo para ti. Y aceptar estas limitaciones en tu cuerpo es imponer las mismas a tu hermano. Pues solo puedes ver a tu hermano como te ves a ti mismo.

Aquellos que quieren ver los testigos de la verdad en vez de los de la ilusión, piden simplemente poder ver en el mundo un propósito que haga que el mundo tenga sentido y significado. Sin tu función especial, no tiene significado para ti. Sin embargo, se puede convertir en una mina tan rica como el Cielo. No hay un solo instante que la santidad de tu hermano no se pueda ver y con ello añadir abundante riqueza a cada diminuto fragmento y a cada migaja de felicidad que te concedes.

Puedes perder de vista la unicidad, pero no puedes sacrificar su realidad. Escucha a tu hermano, pero no lo juzgues, pues si lo haces, no oirás el himno de liberación. No dejes que tu creencia en el pecado su santidad sea sacrificada, pues sacrificarás tu inocencia con la suya, y mueres cada vez que ves en él un pecado por el que él merece morir.

En el Cielo el Hijo de Dios no está aprisionado en un cuerpo ni ha sido sacrificado en el pecado en soledad.. Es por siempre él mismo: nacido de nuevo cada instante, inmune al tiempo y mucho mas allá de cualquier sacrificio de vida o muerte.

La justicia de Dios descansa sobre su Hijo, manteniéndolo a salvo de toda injusticia que el mundo quisiera cometer contra él.

Muchas clases de error, una sola corrección

Es fácil entender las razones por las que no le pides al E.S. que resuelva todos tus problemas por ti. Para él no es más difícil resolver unos que otros. todos los problemas son iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma manera.

Un problema puede manifestarse de muchísimas maneras, y lo hará mientras el problema persista. De nada sirve intentar resolverlo de una manera especial. Se presentará una y otra vez hasta que haya sido resuelto definitivamente y ya no vuelva a surgir de ninguna forma. Sólo entonces te liberarás de él.

El Espíritu Santo te ofrece la liberación de todos los problemas que crees tener. Para Él, todos son lo mismo , independientemente de la forma que presenten, exigen que alguien pierda y sacrifique algo para que tú puedas ganar.. Mas cuando la situación se resuelve de la manera que nadie pierde desaparece el problema.

 

Para Él no es más difícil llevar un error a la verdad que otro, porque todos lo errores son iguales. La idea de que es posible perder y de que alguien puede ganar como resultado de ello.. Si eso fuese cierto entonces Dios sería injusto, el pecado posible, el ataque estaría justificado y la venganza merecida.

Para este único error tan solo hay una corrección. Es imposible perder, y creer lo contrario es un error. Tú no tienes problemas aun que pienses que los tienes. No pienses que las limitaciones que impones sobre todo lo que ves pueden limitar a Dios en modo alguno.

Todo problema es un error. Es una injusticia contra el Hijo de Dios y por lo tanto no es verdad. El E.S. no evalúa las injusticias como grandes o como pequeñas, para Él todas están desprovistas de atributos. Son equivocaciones por las que el Hijo de Dios está sufriendo innecesariamente.

No entregues al E.S. algunos errores y te quedes con los otros, recuerda que la justicia es total. La justicia parcial no existe. Por lo tanto no le pidas a Dios que castigue a tu hermano. Dios te ofrece los medios para que puedas ver su inocencia. ¿Sería injusto que se le castigase porque tú te niegues a ver lo que se encuentra ahí ? Si consideras un problema que no tiene solución, lo has privado de toda esperanza de corrección. Pero tú crees que algunas injusticias son buenas y justas, así como necesarias para tu propia supervivencia. Pues hay personas que deseas que pierdan.

Considera una vez más tu función especial. Se te ha dado a tu hermano para que veas su perfecta inocencia. Y no le exigirás ningún sacrificio porque no es tu voluntad que él sufra pérdida alguna.

Piensa entonces cuan grande será tu liberación cuando estés dispuesto a dejar que todos tus problemas sean resueltos, Y verás sanar cada herida ante la benévola visión del E.S.. Entonces lo que una vez fue un problema sin solución se convertirá en una bendición universal. El sacrificio ha desaparecido.

Es imposible recordar a Dios mientras se tenga miedo de la justicia en lugar de amarla. Él no puede ser injusto con nadie ni con nada porque Todo es Suyo. Tu función especial abre las puertas de par en par, tras la cual el recuerdo de Su amor permanece intacto e inmaculado.

 

La zona fronteriza

Dios solo conoce una sola creación, una sola realidad, una sola verdad y un solo Hijo. Nada puede estar en conflicto con lo que es uno solo. Pues el conflicto es lo que da lugar a las alternativas. La verdad es simple , una sola y no tiene alternativas.

Existe una zona fronteriza entre este mundo y el Cielo. No es un lugar, y cuando llegas a ella, te das cuenta de que está fuera de los confines del tiempo. Ahí es donde se llevan todos los pensamientos, donde se reconcilian los valores conflictivos y donde todas las ilusiones se depositan ante la verdad y se juzgan como falsas. Esta zona fronteriza está justo más allá de las puertas del Cielo. Ahí todo pensamiento se vuelve puro y simple. Ahí se niega el pecado y en su lugar se recibe todo lo que simplemente es.

 

 

 

Nos referimos a este lugar como el mundo real. Sin embargo hay una contradicción en esto, en el sentido que las palabras indican una realidad limitada, una verdad parcial, un segmento del universo. Esto se debe a que el conocimiento no ataca a la percepción. Ambos se llevan sencillamente el uno ante el otro, y solo uno continua más allá de la puerta donde se halla la Unicidad. La salvación es una zona fronteriza donde los conceptos de lugar y de tiempo, así como de elegir tienen aún significado, si bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y que toda elección ya se ha llevado a cabo.

El juicio final, se trata de llevar toda la ilusión frente a la verdad, y del conocimiento respecto a la percepción.

La salvación se detiene justo antes del umbral del Cielo, pues solo la percepción necesita salvación. La idea que hay alternativas en las que elegir es una ilusión. Todas las ilusiones son una. Y el reconocimiento de este hecho radica el que puedas abandonar todo intento de elegir entre ellas y de hacerlas diferentes. Abandonar una ilusión que se reconoce como tal no puede ser un sacrificio.

El lugar que el pecado dejó vacante

En este mundo el perdón es el equivalente de lo que en el Cielo es la justicia. El perdón transforma el mundo del pecado en un mundo simple, en el que se puede ver el reflejo de la justicia que emana más allá de todo límite. No hay nada en el amor ilimitado que necesite perdón. Y en lo que el mundo es caridad mas allá de las puertas del Cielo es simplemente justicia. El perdón siempre descansa en el que lo concede, hasta que reconoce que no lo necesita más.

El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Y los que han sido perdonados no pueden sino que unirse, pues nada se interpone entre ellos.

El santo lugar en el que te encuentras no es más que el espacio que el pecado dejó vacante. En su lugar ves ahora la faz de Cristo.

¿ Qué es el Cielo, sino un himno de alabanza, gratitud y de amor, que todo lo creado le canta a la fuente de la Creación ?. El más santo de los lugares se alza donde una vez se creyó que reinaba el pecado.

Esta pequeña mácula de pecado que aún se interpone entre vosotros está demorando el feliz momento en que las puertas del Cielo se abrirán.

 

El pequeño obstáculo

Un pequeño obstáculo les puede parecer muy grande a los que aun no comprenden que los milagros son todos el mismo milagro. Este es el único propósito del curso. Y se puede aprender de muchas maneras. Todo aprendizaje o bien es una ayuda para llegar a las puertas del Cielo o bien un obstáculo. Hay solamente dos maestros, y cada uno de ellos señala dos caminos. Tú solo eliges entre ir al Cielo o ir a ninguna parte.

Lo único que se puede perder es el tiempo, el cual, en última instancia no tiene ningún sentido. Pues solo supone un pequeño obstáculo para la eternidad. Sin embargo puesto que tú crees en el tiempo, ¿ por qué desperdiciarlo no yendo a ninguna parte?

 

No pienses que el camino que te conduce al Cielo es difícil. Lo que es difícil es vagar solo y afligido, por un camino que no conduce a ninguna parte.

"Quien vive de recuerdos no sabe donde se encuentra". El perdón es el que nos libera totalmente del tiempo y el que nos permite aprender que el pasado ya pasó. Lo que no se ha perdonado es una voz que llama desde el pasado que ya pasó para siempre. Y lo único que desea que lo que pasó vuelva a ser real y verse aquí y ahora. Olvídate de este momento de terror que ya hace tiempo que se corrigió y se des-hizo.

Las sombrías voces no alteran las leyes del tiempo ni las de la eternidad. Proceden de lo que ya pasó y dejó de existir, y no suponen ningún obstáculo para la verdadera existencia del aquí y del ahora.

Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar del amor. Y así mueres cada día para volver a vivir otra vez, hasta que cruces la brecha entre el pasado y el presente.. Esto es lo que es toda vida : un aparente intervalo entre nacimiento y muerte y de nuevo la vida. Y el tiempo es la creencia de lo que pasó todavía esta aquí y ahora.

Perdona el pasado, y ya no te encontrarás en el espacio que hay entre dos mundos. Has seguido adelante y te encuentras ante las puertas del Cielo.

 

El Amigo que Dios te dio

Cualquier cosa en este mundo que creas que es buena y valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer daño y lo hará. No porque tenga el poder de hacerlo, sino únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le has otorgado realidad. Y al percibirse como real se le abrieron las puertas al mundo de las ilusiones enfermizas, o sea, creencia en el pecado, en el poder del ataque, en herir y hacer daño, en el sacrificio y la muerte. Pues nadie puede dar sentido a una ilusión y escaparse del resto. ¿ Quién podría creer que todas las ilusiones son iguales y, al mismo tiempo, mantener que una de ellas es mejor que las demás ?.

No vivas tu mísera vida en soledad, con una ilusión como tu mejor amigo. Esa no es una amistad digna del Hijo de Dios. Dios te ha dado un amigo mejor, Uno en Quién reside todo el poder del Cielo y de la Tierra. No busques otro amigo para que ocupe Su lugar.

El que mora con sombras está ciertamente solo, y la soledad no es la Voluntad de Dios. No hagas de una ilusión tu amigo. Él es el único amigo que en realidad tienes.

EJERCICIO : Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad

Resulta obvio que si puedes ser atacado es que no eres invulnerable. Ves el ataque como una amenaza real. Esto se debe a que realmente crees que puedes atacar. y si temes ser atacado es que crees que no eres invulnerable. Los pensamientos de ataque, por lo tanto, hacen que seas vulnerable en tu propia mente, que es donde se encuentran.

La idea de hoy introduce el pensamiento de que siempre te atacas a ti mismo primero. Los pensamientos de ataque siempre creen que eres vulnerable, su efecto es debilitarte ante tus propios ojos. de este modo han atacado la percepción de ti mismo.

 

 

Practicar la idea de hoy te ayudará a entender que la vulnerabilidad o la invulnerabilidad son el resultado de tus propios pensamientos. Nada, excepto tus propios pensamientos pueden atacarte. Y nada, excepto tus propios pensamientos, puede probarte que eso no es así.

Comienza la sesión repitiendo la idea de hoy, luego cierra los ojos y trae a la mente aquellas cuestiones aún sin resolver cuyos posibles desenlaces te inquieten. La inquietud puede manifestarse como depresión, ansiedad, ira, coacción, miedo, malos presentimientos o preocupación.

 

Primero nombra la situación: Estoy preocupado acerca de ............

Examina todos los posibles desenlaces que se te hayan ocurrido en conexión con lo anterior, y refiriéndote a cada uno de ellos de manera muy concreta, di lo siguiente :

Temo que lo que pueda ocurrir es que .....

Es mejor examinar detenidamente unas cuantas situaciones que revisar muchas superficialmente.

Después de que hayas nombrado cada desenlace que temes, di para tus adentros:

Este pensamiento es un ataque contra ti mismo.

Concluye cada sesión de práctica repitiendo una vez más para tus adentros la idea : Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.

LA TRANSICION (1 Parte )

 

El sacrificio de la unicidad

El mundo que ves está basado en el "sacrificio" de la unicidad. Es la imagen de la total desunión y de una absoluta falta de unidad. Alrededor de cada entidad se erige una muralla tan sólida en apariencia, que parece que lo que se encuentra adentro jamás pudiera salir, y lo que se encuentra afuera parece que jamás pudiera entrar.

Lo poco que el cuerpo mantiene cercado se convierte en "yo", el cual se conserva mediante el sacrificio de todo lo demás. Con esta percepción la pérdida del cuerpo sería ciertamente un sacrificio.. Pues ver cuerpos es la señal de que aún queda algo para ti. Y aceptar estas limitaciones en tu cuerpo es imponer las mismas a tu hermano. Pues solo puedes ver a tu hermano como te ves a ti mismo.

Aquellos que quieren ver los testigos de la verdad en vez de los de la ilusión, piden simplemente poder ver en el mundo un propósito que haga que el mundo tenga sentido y significado. Sin tu función especial, no tiene significado para ti. Sin embargo, se puede convertir en una mina tan rica como el Cielo. No hay un solo instante que la santidad de tu hermano no se pueda ver y con ello añadir abundante riqueza a cada diminuto fragmento y a cada migaja de felicidad que te concedes.

Puedes perder de vista la unicidad, pero no puedes sacrificar su realidad. Escucha a tu hermano, pero no lo juzgues, pues si lo haces, no oirás el himno de liberación. No dejes que tu creencia en el pecado su santidad sea sacrificada, pues sacrificarás tu inocencia con la suya, y mueres cada vez que ves en él un pecado por el que él merece morir.

En el Cielo el Hijo de Dios no está aprisionado en un cuerpo ni ha sido sacrificado en el pecado en soledad.. Es por siempre él mismo: nacido de nuevo cada instante, inmune al tiempo y mucho mas allá de cualquier sacrificio de vida o muerte.

La justicia de Dios descansa sobre su Hijo, manteniéndolo a salvo de toda injusticia que el mundo quisiera cometer contra él.

 

Muchas clases de error, una sola corrección

Es fácil entender las razones por las que no le pides al E.S. que resuelva todos tus problemas por ti. Para él no es más difícil resolver unos que otros. todos los problemas son iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma manera.

Un problema puede manifestarse de muchísimas maneras, y lo hará mientras el problema persista. De nada sirve intentar resolverlo de una manera especial. Se presentará una y otra vez hasta que haya sido resuelto definitivamente y ya no vuelva a surgir de ninguna forma. Sólo entonces te liberarás de él.

El Espíritu Santo te ofrece la liberación de todos los problemas que crees tener. Para Él, todos son lo mismo , independientemente de la forma que presenten, exigen que alguien pierda y sacrifique algo para que tú puedas ganar.. Mas cuando la situación se resuelve de la manera que nadie pierde desaparece el problema.

Para Él no es más difícil llevar un error a la verdad que otro, porque todos lo errores son iguales. La idea de que es posible perder y de que alguien puede ganar como resultado de ello.. Si eso fuese cierto entonces Dios sería injusto, el pecado posible, el ataque estaría justificado y la venganza merecida.

Para este único error tan solo hay una corrección. Es imposible perder, y creer lo contrario es un error. Tú no tienes problemas aun que pienses que los tienes. No pienses que las limitaciones que impones sobre todo lo que ves pueden limitar a Dios en modo alguno.

Todo problema es un error. Es una injusticia contra el Hijo de Dios y por lo tanto no es verdad. El E.S. no evalúa las injusticias como grandes o como pequeñas, para Él todas están desprovistas de atributos. Son equivocaciones por las que el Hijo de Dios está sufriendo innecesariamente.

No entregues al E.S. algunos errores y te quedes con los otros, recuerda que la justicia es total. La justicia parcial no existe. Por lo tanto no le pidas a Dios que castigue a tu hermano. Dios te ofrece los medios para que puedas ver su inocencia. ¿Sería injusto que se le castigase porque tú te niegues a ver lo que se encuentra ahí ? Si consideras un problema que no tiene solución, lo has privado de toda esperanza de corrección. Pero tú crees que algunas injusticias son buenas y justas, así como necesarias para tu propia supervivencia. Pues hay personas que deseas que pierdan.

Considera una vez más tu función especial. Se te ha dado a tu hermano para que veas su perfecta inocencia. Y no le exigirás ningún sacrificio porque no es tu voluntad que él sufra pérdida alguna.

Piensa entonces cuan grande será tu liberación cuando estés dispuesto a dejar que todos tus problemas sean resueltos, Y verás sanar cada herida ante la benévola visión del E.S.. Entonces lo que una vez fue un problema sin solución se convertirá en una bendición universal. El sacrificio ha desaparecido.

Es imposible recordar a Dios mientras se tenga miedo de la justicia en lugar de amarla. Él no puede ser injusto con nadie ni con nada porque Todo es Suyo. Tu función especial abre las puertas de par en par, tras la cual el recuerdo de Su amor permanece intacto e inmaculado.

 

La zona fronteriza

Dios solo conoce una sola creación, una sola realidad, una sola verdad y un solo Hijo. Nada puede estar en conflicto con lo que es uno solo. Pues el conflicto es lo que da lugar a las alternativas. La verdad es simple , una sola y no tiene alternativas.

Existe una zona fronteriza entre este mundo y el Cielo. No es un lugar, y cuando llegas a ella, te das cuenta de que está fuera de los confines del tiempo. Ahí es donde se llevan todos los pensamientos, donde se reconcilian los valores conflictivos y donde todas las ilusiones se depositan ante la verdad y se juzgan como falsas. Esta zona fronteriza está justo más allá de las puertas del Cielo. Ahí todo pensamiento se vuelve puro y simple. Ahí se niega el pecado y en su lugar se recibe todo lo que simplemente es.

Nos referimos a este lugar como el mundo real. Sin embargo hay una contradicción en esto, en el sentido que las palabras indican una realidad limitada, una verdad parcial, un segmento del universo. Esto se debe a que el conocimiento no ataca a la percepción. Ambos se llevan sencillamente el uno ante el otro, y solo uno continua más allá de la puerta donde se halla la Unicidad. La salvación es una zona fronteriza donde los conceptos de lugar y de tiempo, así como de elegir tienen aún significado, si bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y que toda elección ya se ha llevado a cabo.

El juicio final, se trata de llevar toda la ilusión frente a la verdad, y del conocimiento respecto a la percepción.

La salvación se detiene justo antes del umbral del Cielo, pues solo la percepción necesita salvación. La idea que hay alternativas en las que elegir es una ilusión. Todas las ilusiones son una. Y el reconocimiento de este hecho radica el que puedas abandonar todo intento de elegir entre ellas y de hacerlas diferentes. Abandonar una ilusión que se reconoce como tal no puede ser un sacrificio.

El lugar que el pecado dejó vacante

En este mundo el perdón es el equivalente de lo que en el Cielo es la justicia. El perdón transforma el mundo del pecado en un mundo simple, en el que se puede ver el reflejo de la justicia que emana más allá de todo límite. No hay nada en el amor ilimitado que necesite perdón. Y en lo que el mundo es caridad mas allá de las puertas del Cielo es simplemente justicia. El perdón siempre descansa en el que lo concede, hasta que reconoce que no lo necesita más.

El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Y los que han sido perdonados no pueden sino que unirse, pues nada se interpone entre ellos.

El santo lugar en el que te encuentras no es más que el espacio que el pecado dejó vacante. En su lugar ves ahora la faz de Cristo.

¿ Qué es el Cielo, sino un himno de alabanza, gratitud y de amor, que todo lo creado le canta a la fuente de la Creación ?. El más santo de los lugares se alza donde una vez se creyó que reinaba el pecado.

Esta pequeña mácula de pecado que aún se interpone entre vosotros está demorando el feliz momento en que las puertas del Cielo se abrirán.

 

El pequeño obstáculo

Un pequeño obstáculo les puede parecer muy grande a los que aun no comprenden que los milagros son todos el mismo milagro. Este es el único propósito del curso. Y se puede aprender de muchas maneras. Todo aprendizaje o bien es una ayuda para llegar a las puertas del Cielo o bien un obstáculo. Hay solamente dos maestros, y cada uno de ellos señala dos caminos. Tú solo eliges entre ir al Cielo o ir a ninguna parte.

Lo único que se puede perder es el tiempo, el cual, en última instancia no tiene ningún sentido. Pues solo supone un pequeño obstáculo para la eternidad. Sin embargo puesto que tú crees en el tiempo, ¿ por qué desperdiciarlo no yendo a ninguna parte?

No pienses que el camino que te conduce al Cielo es difícil. Lo que es difícil es vagar solo y afligido, por un camino que no conduce a ninguna parte.

"Quien vive de recuerdos no sabe donde se encuentra". El perdón es el que nos libera totalmente del tiempo y el que nos permite aprender que el pasado ya pasó. Lo que no se ha perdonado es una voz que llama desde el pasado que ya pasó para siempre. Y lo único que desea que lo que pasó vuelva a ser real y verse aquí y ahora. Olvídate de este momento de terror que ya hace tiempo que se corrigió y se des-hizo.

Las sombrías voces no alteran las leyes del tiempo ni las de la eternidad. Proceden de lo que ya pasó y dejó de existir, y no suponen ningún obstáculo para la verdadera existencia del aquí y del ahora.

Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar del amor. Y así mueres cada día para volver a vivir otra vez, hasta que cruces la brecha entre el pasado y el presente.. Esto es lo que es toda vida : un aparente intervalo entre nacimiento y muerte y de nuevo la vida. Y el tiempo es la creencia de lo que pasó todavía esta aquí y ahora.

Perdona el pasado, y ya no te encontrarás en el espacio que hay entre dos mundos. Has seguido adelante y te encuentras ante las puertas del Cielo.

 

 

 

 

El Amigo que Dios te dio

Cualquier cosa en este mundo que creas que es buena y valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer daño y lo hará. No porque tenga el poder de hacerlo, sino únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le has otorgado realidad. Y al percibirse como real se le abrieron las puertas al mundo de las ilusiones enfermizas, o sea, creencia en el pecado, en el poder del ataque, en herir y hacer daño, en el sacrificio y la muerte. Pues nadie puede dar sentido a una ilusión y escaparse del resto. ¿ Quién podría creer que todas las ilusiones son iguales y, al mismo tiempo, mantener que una de ellas es mejor que las demás ?.

No vivas tu mísera vida en soledad, con una ilusión como tu mejor amigo. Esa no es una amistad digna del Hijo de Dios. Dios te ha dado un amigo mejor, Uno en Quién reside todo el poder del Cielo y de la Tierra. No busques otro amigo para que ocupe Su lugar.

El que mora con sombras está ciertamente solo, y la soledad no es la Volun