LA TRANSICION
El sacrificio de la unicidad
El mundo que ves está basado en el
"sacrificio" de la unicidad. Es la imagen de la total
desunión y de una absoluta falta de unidad. Alrededor de cada
entidad se erige una muralla tan sólida en apariencia, que parece
que lo que se encuentra adentro jamás pudiera salir, y lo que se
encuentra afuera parece que jamás pudiera entrar.
Lo poco que el cuerpo mantiene cercado se
convierte en "yo", el cual se conserva mediante el
sacrificio de todo lo demás. Con esta percepción la pérdida del
cuerpo sería ciertamente un sacrificio.. Pues ver cuerpos es la
señal de que aún queda algo para ti. Y aceptar estas limitaciones
en tu cuerpo es imponer las mismas a tu hermano. Pues solo puedes
ver a tu hermano como te ves a ti mismo.
Aquellos que quieren ver los testigos de la
verdad en vez de los de la ilusión, piden simplemente poder ver en
el mundo un propósito que haga que el mundo tenga sentido y
significado. Sin tu función especial, no tiene significado para ti.
Sin embargo, se puede convertir en una mina tan rica como el Cielo.
No hay un solo instante que la santidad de tu hermano no se pueda
ver y con ello añadir abundante riqueza a cada diminuto fragmento y
a cada migaja de felicidad que te concedes.
Puedes perder de vista la unicidad, pero no
puedes sacrificar su realidad. Escucha a tu hermano, pero no lo
juzgues, pues si lo haces, no oirás el himno de liberación. No
dejes que tu creencia en el pecado su santidad sea sacrificada, pues
sacrificarás tu inocencia con la suya, y mueres cada vez que ves en
él un pecado por el que él merece morir.
En el Cielo el Hijo de Dios no está aprisionado
en un cuerpo ni ha sido sacrificado en el pecado en soledad.. Es por
siempre él mismo: nacido de nuevo cada instante, inmune al tiempo y
mucho mas allá de cualquier sacrificio de vida o muerte.
La justicia de Dios descansa sobre su Hijo,
manteniéndolo a salvo de toda injusticia que el mundo quisiera
cometer contra él.
Muchas clases de error, una sola corrección
Es fácil entender las razones por las que no le
pides al E.S. que resuelva todos tus problemas por ti. Para él no
es más difícil resolver unos que otros. todos los problemas son
iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma
manera.
Un problema puede manifestarse de muchísimas
maneras, y lo hará mientras el problema persista. De nada sirve
intentar resolverlo de una manera especial. Se presentará una y
otra vez hasta que haya sido resuelto definitivamente y ya no vuelva
a surgir de ninguna forma. Sólo entonces te liberarás de él.
El Espíritu Santo te ofrece la liberación de
todos los problemas que crees tener. Para Él, todos son lo mismo ,
independientemente de la forma que presenten, exigen que alguien
pierda y sacrifique algo para que tú puedas ganar.. Mas cuando la
situación se resuelve de la manera que nadie pierde desaparece el
problema.
Para Él no es más difícil llevar un error a la
verdad que otro, porque todos lo errores son iguales. La idea de que
es posible perder y de que alguien puede ganar como resultado de
ello.. Si eso fuese cierto entonces Dios sería injusto, el pecado
posible, el ataque estaría justificado y la venganza merecida.
Para este único error tan solo hay una
corrección. Es imposible perder, y creer lo contrario es un error.
Tú no tienes problemas aun que pienses que los tienes. No pienses
que las limitaciones que impones sobre todo lo que ves pueden
limitar a Dios en modo alguno.
Todo problema es un error. Es una injusticia
contra el Hijo de Dios y por lo tanto no es verdad. El E.S. no
evalúa las injusticias como grandes o como pequeñas, para Él
todas están desprovistas de atributos. Son equivocaciones por las
que el Hijo de Dios está sufriendo innecesariamente.
No entregues al E.S. algunos errores y te quedes
con los otros, recuerda que la justicia es total. La justicia
parcial no existe. Por lo tanto no le pidas a Dios que castigue a tu
hermano. Dios te ofrece los medios para que puedas ver su inocencia.
¿Sería injusto que se le castigase porque tú te niegues a ver lo
que se encuentra ahí ? Si consideras un problema que no tiene
solución, lo has privado de toda esperanza de corrección. Pero tú
crees que algunas injusticias son buenas y justas, así como
necesarias para tu propia supervivencia. Pues hay personas que
deseas que pierdan.
Considera una vez más tu función especial. Se
te ha dado a tu hermano para que veas su perfecta inocencia. Y no le
exigirás ningún sacrificio porque no es tu voluntad que él sufra
pérdida alguna.
Piensa entonces cuan grande será tu liberación
cuando estés dispuesto a dejar que todos tus problemas sean
resueltos, Y verás sanar cada herida ante la benévola visión del
E.S.. Entonces lo que una vez fue un problema sin solución se
convertirá en una bendición universal. El sacrificio ha
desaparecido.
Es imposible recordar a Dios mientras se tenga
miedo de la justicia en lugar de amarla. Él no puede ser injusto
con nadie ni con nada porque Todo es Suyo. Tu función especial abre
las puertas de par en par, tras la cual el recuerdo de Su amor
permanece intacto e inmaculado.
La zona fronteriza
Dios solo conoce una sola creación, una sola
realidad, una sola verdad y un solo Hijo. Nada puede estar en
conflicto con lo que es uno solo. Pues el conflicto es lo que da
lugar a las alternativas. La verdad es simple , una sola y no tiene
alternativas.
Existe una zona fronteriza entre este mundo y el
Cielo. No es un lugar, y cuando llegas a ella, te das cuenta de que
está fuera de los confines del tiempo. Ahí es donde se llevan
todos los pensamientos, donde se reconcilian los valores
conflictivos y donde todas las ilusiones se depositan ante la verdad
y se juzgan como falsas. Esta zona fronteriza está justo más allá
de las puertas del Cielo. Ahí todo pensamiento se vuelve puro y
simple. Ahí se niega el pecado y en su lugar se recibe todo lo que
simplemente es.
Nos referimos a este lugar como el mundo real.
Sin embargo hay una contradicción en esto, en el sentido que las
palabras indican una realidad limitada, una verdad parcial, un
segmento del universo. Esto se debe a que el conocimiento no ataca a
la percepción. Ambos se llevan sencillamente el uno ante el otro, y
solo uno continua más allá de la puerta donde se halla la
Unicidad. La salvación es una zona fronteriza donde los conceptos
de lugar y de tiempo, así como de elegir tienen aún significado,
si bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y
que toda elección ya se ha llevado a cabo.
El juicio final, se trata de llevar toda la
ilusión frente a la verdad, y del conocimiento respecto a la
percepción.
La salvación se detiene justo antes del umbral
del Cielo, pues solo la percepción necesita salvación. La idea que
hay alternativas en las que elegir es una ilusión. Todas las
ilusiones son una. Y el reconocimiento de este hecho radica el que
puedas abandonar todo intento de elegir entre ellas y de hacerlas
diferentes. Abandonar una ilusión que se reconoce como tal no puede
ser un sacrificio.
El lugar que el pecado dejó vacante
En este mundo el perdón es el equivalente de lo
que en el Cielo es la justicia. El perdón transforma el mundo del
pecado en un mundo simple, en el que se puede ver el reflejo de la
justicia que emana más allá de todo límite. No hay nada en el
amor ilimitado que necesite perdón. Y en lo que el mundo es caridad
mas allá de las puertas del Cielo es simplemente justicia. El
perdón siempre descansa en el que lo concede, hasta que reconoce
que no lo necesita más.
El perdón convierte el mundo del pecado en un
mundo de gloria, maravilloso de ver. Y los que han sido perdonados
no pueden sino que unirse, pues nada se interpone entre ellos.
El santo lugar en el que te encuentras no es más
que el espacio que el pecado dejó vacante. En su lugar ves ahora la
faz de Cristo.
¿ Qué es el Cielo, sino un himno de alabanza,
gratitud y de amor, que todo lo creado le canta a la fuente de la
Creación ?. El más santo de los lugares se alza donde una vez se
creyó que reinaba el pecado.
Esta pequeña mácula de pecado que aún se
interpone entre vosotros está demorando el feliz momento en que las
puertas del Cielo se abrirán.
El pequeño obstáculo
Un pequeño obstáculo les puede parecer muy
grande a los que aun no comprenden que los milagros son todos el
mismo milagro. Este es el único propósito del curso. Y se puede
aprender de muchas maneras. Todo aprendizaje o bien es una ayuda
para llegar a las puertas del Cielo o bien un obstáculo. Hay
solamente dos maestros, y cada uno de ellos señala dos caminos. Tú
solo eliges entre ir al Cielo o ir a ninguna parte.
Lo único que se puede perder es el tiempo, el
cual, en última instancia no tiene ningún sentido. Pues solo
supone un pequeño obstáculo para la eternidad. Sin embargo puesto
que tú crees en el tiempo, ¿ por qué desperdiciarlo no yendo a
ninguna parte?
No pienses que el camino que te conduce al Cielo
es difícil. Lo que es difícil es vagar solo y afligido, por un
camino que no conduce a ninguna parte.
"Quien vive de recuerdos no sabe donde se
encuentra". El perdón es el que nos libera totalmente del
tiempo y el que nos permite aprender que el pasado ya pasó. Lo que
no se ha perdonado es una voz que llama desde el pasado que ya pasó
para siempre. Y lo único que desea que lo que pasó vuelva a ser
real y verse aquí y ahora. Olvídate de este momento de terror que
ya hace tiempo que se corrigió y se des-hizo.
Las sombrías voces no alteran las leyes del
tiempo ni las de la eternidad. Proceden de lo que ya pasó y dejó
de existir, y no suponen ningún obstáculo para la verdadera
existencia del aquí y del ahora.
Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada
instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el
que la hora del terror ocupó el lugar del amor. Y así mueres cada
día para volver a vivir otra vez, hasta que cruces la brecha entre
el pasado y el presente.. Esto es lo que es toda vida : un aparente
intervalo entre nacimiento y muerte y de nuevo la vida. Y el tiempo
es la creencia de lo que pasó todavía esta aquí y ahora.
Perdona el pasado, y ya no te encontrarás en el
espacio que hay entre dos mundos. Has seguido adelante y te
encuentras ante las puertas del Cielo.
El Amigo que Dios te dio
Cualquier cosa en este mundo que creas que es
buena y valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer
daño y lo hará. No porque tenga el poder de hacerlo, sino
únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le
has otorgado realidad. Y al percibirse como real se le abrieron las
puertas al mundo de las ilusiones enfermizas, o sea, creencia en el
pecado, en el poder del ataque, en herir y hacer daño, en el
sacrificio y la muerte. Pues nadie puede dar sentido a una ilusión
y escaparse del resto. ¿ Quién podría creer que todas las
ilusiones son iguales y, al mismo tiempo, mantener que una de ellas
es mejor que las demás ?.
No vivas tu mísera vida en soledad, con una
ilusión como tu mejor amigo. Esa no es una amistad digna del Hijo
de Dios. Dios te ha dado un amigo mejor, Uno en Quién reside todo
el poder del Cielo y de la Tierra. No busques otro amigo para que
ocupe Su lugar.
El que mora con sombras está ciertamente solo, y
la soledad no es la Voluntad de Dios. No hagas de una ilusión tu
amigo. Él es el único amigo que en realidad tienes.
EJERCICIO : Mis pensamientos de ataque atacan
mi invulnerabilidad
Resulta obvio que si puedes ser atacado es que no
eres invulnerable. Ves el ataque como una amenaza real. Esto se debe
a que realmente crees que puedes atacar. y si temes ser atacado es
que crees que no eres invulnerable. Los pensamientos de ataque, por
lo tanto, hacen que seas vulnerable en tu propia mente, que es donde
se encuentran.
La idea de hoy introduce el pensamiento de que
siempre te atacas a ti mismo primero. Los pensamientos de ataque
siempre creen que eres vulnerable, su efecto es debilitarte ante tus
propios ojos. de este modo han atacado la percepción de ti mismo.
Practicar la idea de hoy te ayudará a entender
que la vulnerabilidad o la invulnerabilidad son el resultado de tus
propios pensamientos. Nada, excepto tus propios pensamientos pueden
atacarte. Y nada, excepto tus propios pensamientos, puede probarte
que eso no es así.
Comienza la sesión repitiendo la idea de hoy,
luego cierra los ojos y trae a la mente aquellas cuestiones aún sin
resolver cuyos posibles desenlaces te inquieten. La inquietud puede
manifestarse como depresión, ansiedad, ira, coacción, miedo, malos
presentimientos o preocupación.
Primero nombra la situación: Estoy preocupado
acerca de ............
Examina todos los posibles desenlaces que se te
hayan ocurrido en conexión con lo anterior, y refiriéndote a cada
uno de ellos de manera muy concreta, di lo siguiente :
Temo que lo que pueda ocurrir es que .....
Es mejor examinar detenidamente unas cuantas
situaciones que revisar muchas superficialmente.
Después de que hayas nombrado cada desenlace que
temes, di para tus adentros:
Este pensamiento es un ataque contra ti mismo.
Concluye cada sesión de práctica repitiendo una
vez más para tus adentros la idea : Mis pensamientos de ataque
atacan mi invulnerabilidad.
LA TRANSICION (1 Parte )
El sacrificio de la unicidad
El mundo que ves está basado en el
"sacrificio" de la unicidad. Es la imagen de la total
desunión y de una absoluta falta de unidad. Alrededor de cada
entidad se erige una muralla tan sólida en apariencia, que parece
que lo que se encuentra adentro jamás pudiera salir, y lo que se
encuentra afuera parece que jamás pudiera entrar.
Lo poco que el cuerpo mantiene cercado se
convierte en "yo", el cual se conserva mediante el
sacrificio de todo lo demás. Con esta percepción la pérdida del
cuerpo sería ciertamente un sacrificio.. Pues ver cuerpos es la
señal de que aún queda algo para ti. Y aceptar estas limitaciones
en tu cuerpo es imponer las mismas a tu hermano. Pues solo puedes
ver a tu hermano como te ves a ti mismo.
Aquellos que quieren ver los testigos de la
verdad en vez de los de la ilusión, piden simplemente poder ver en
el mundo un propósito que haga que el mundo tenga sentido y
significado. Sin tu función especial, no tiene significado para ti.
Sin embargo, se puede convertir en una mina tan rica como el Cielo.
No hay un solo instante que la santidad de tu hermano no se pueda
ver y con ello añadir abundante riqueza a cada diminuto fragmento y
a cada migaja de felicidad que te concedes.
Puedes perder de vista la unicidad, pero no
puedes sacrificar su realidad. Escucha a tu hermano, pero no lo
juzgues, pues si lo haces, no oirás el himno de liberación. No
dejes que tu creencia en el pecado su santidad sea sacrificada, pues
sacrificarás tu inocencia con la suya, y mueres cada vez que ves en
él un pecado por el que él merece morir.
En el Cielo el Hijo de Dios no está aprisionado
en un cuerpo ni ha sido sacrificado en el pecado en soledad.. Es por
siempre él mismo: nacido de nuevo cada instante, inmune al tiempo y
mucho mas allá de cualquier sacrificio de vida o muerte.
La justicia de Dios descansa sobre su Hijo,
manteniéndolo a salvo de toda injusticia que el mundo quisiera
cometer contra él.
Muchas clases de error, una sola corrección
Es fácil entender las razones por las que no le
pides al E.S. que resuelva todos tus problemas por ti. Para él no
es más difícil resolver unos que otros. todos los problemas son
iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma
manera.
Un problema puede manifestarse de muchísimas
maneras, y lo hará mientras el problema persista. De nada sirve
intentar resolverlo de una manera especial. Se presentará una y
otra vez hasta que haya sido resuelto definitivamente y ya no vuelva
a surgir de ninguna forma. Sólo entonces te liberarás de él.
El Espíritu Santo te ofrece la liberación de
todos los problemas que crees tener. Para Él, todos son lo mismo ,
independientemente de la forma que presenten, exigen que alguien
pierda y sacrifique algo para que tú puedas ganar.. Mas cuando la
situación se resuelve de la manera que nadie pierde desaparece el
problema.
Para Él no es más difícil llevar un error a la
verdad que otro, porque todos lo errores son iguales. La idea de que
es posible perder y de que alguien puede ganar como resultado de
ello.. Si eso fuese cierto entonces Dios sería injusto, el pecado
posible, el ataque estaría justificado y la venganza merecida.
Para este único error tan solo hay una
corrección. Es imposible perder, y creer lo contrario es un error.
Tú no tienes problemas aun que pienses que los tienes. No pienses
que las limitaciones que impones sobre todo lo que ves pueden
limitar a Dios en modo alguno.
Todo problema es un error. Es una injusticia
contra el Hijo de Dios y por lo tanto no es verdad. El E.S. no
evalúa las injusticias como grandes o como pequeñas, para Él
todas están desprovistas de atributos. Son equivocaciones por las
que el Hijo de Dios está sufriendo innecesariamente.
No entregues al E.S. algunos errores y te quedes
con los otros, recuerda que la justicia es total. La justicia
parcial no existe. Por lo tanto no le pidas a Dios que castigue a tu
hermano. Dios te ofrece los medios para que puedas ver su inocencia.
¿Sería injusto que se le castigase porque tú te niegues a ver lo
que se encuentra ahí ? Si consideras un problema que no tiene
solución, lo has privado de toda esperanza de corrección. Pero tú
crees que algunas injusticias son buenas y justas, así como
necesarias para tu propia supervivencia. Pues hay personas que
deseas que pierdan.
Considera una vez más tu función especial. Se
te ha dado a tu hermano para que veas su perfecta inocencia. Y no le
exigirás ningún sacrificio porque no es tu voluntad que él sufra
pérdida alguna.
Piensa entonces cuan grande será tu liberación
cuando estés dispuesto a dejar que todos tus problemas sean
resueltos, Y verás sanar cada herida ante la benévola visión del
E.S.. Entonces lo que una vez fue un problema sin solución se
convertirá en una bendición universal. El sacrificio ha
desaparecido.
Es imposible recordar a Dios mientras se tenga
miedo de la justicia en lugar de amarla. Él no puede ser injusto
con nadie ni con nada porque Todo es Suyo. Tu función especial abre
las puertas de par en par, tras la cual el recuerdo de Su amor
permanece intacto e inmaculado.
La zona fronteriza
Dios solo conoce una sola creación, una sola
realidad, una sola verdad y un solo Hijo. Nada puede estar en
conflicto con lo que es uno solo. Pues el conflicto es lo que da
lugar a las alternativas. La verdad es simple , una sola y no tiene
alternativas.
Existe una zona fronteriza entre este mundo y el
Cielo. No es un lugar, y cuando llegas a ella, te das cuenta de que
está fuera de los confines del tiempo. Ahí es donde se llevan
todos los pensamientos, donde se reconcilian los valores
conflictivos y donde todas las ilusiones se depositan ante la verdad
y se juzgan como falsas. Esta zona fronteriza está justo más allá
de las puertas del Cielo. Ahí todo pensamiento se vuelve puro y
simple. Ahí se niega el pecado y en su lugar se recibe todo lo que
simplemente es.
Nos referimos a este lugar como el mundo real.
Sin embargo hay una contradicción en esto, en el sentido que las
palabras indican una realidad limitada, una verdad parcial, un
segmento del universo. Esto se debe a que el conocimiento no ataca a
la percepción. Ambos se llevan sencillamente el uno ante el otro, y
solo uno continua más allá de la puerta donde se halla la
Unicidad. La salvación es una zona fronteriza donde los conceptos
de lugar y de tiempo, así como de elegir tienen aún significado,
si bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y
que toda elección ya se ha llevado a cabo.
El juicio final, se trata de llevar toda la
ilusión frente a la verdad, y del conocimiento respecto a la
percepción.
La salvación se detiene justo antes del umbral
del Cielo, pues solo la percepción necesita salvación. La idea que
hay alternativas en las que elegir es una ilusión. Todas las
ilusiones son una. Y el reconocimiento de este hecho radica el que
puedas abandonar todo intento de elegir entre ellas y de hacerlas
diferentes. Abandonar una ilusión que se reconoce como tal no puede
ser un sacrificio.
El lugar que el pecado dejó vacante
En este mundo el perdón es el equivalente de lo
que en el Cielo es la justicia. El perdón transforma el mundo del
pecado en un mundo simple, en el que se puede ver el reflejo de la
justicia que emana más allá de todo límite. No hay nada en el
amor ilimitado que necesite perdón. Y en lo que el mundo es caridad
mas allá de las puertas del Cielo es simplemente justicia. El
perdón siempre descansa en el que lo concede, hasta que reconoce
que no lo necesita más.
El perdón convierte el mundo del pecado en un
mundo de gloria, maravilloso de ver. Y los que han sido perdonados
no pueden sino que unirse, pues nada se interpone entre ellos.
El santo lugar en el que te encuentras no es más
que el espacio que el pecado dejó vacante. En su lugar ves ahora la
faz de Cristo.
¿ Qué es el Cielo, sino un himno de alabanza,
gratitud y de amor, que todo lo creado le canta a la fuente de la
Creación ?. El más santo de los lugares se alza donde una vez se
creyó que reinaba el pecado.
Esta pequeña mácula de pecado que aún se
interpone entre vosotros está demorando el feliz momento en que las
puertas del Cielo se abrirán.
El pequeño obstáculo
Un pequeño obstáculo les puede parecer muy
grande a los que aun no comprenden que los milagros son todos el
mismo milagro. Este es el único propósito del curso. Y se puede
aprender de muchas maneras. Todo aprendizaje o bien es una ayuda
para llegar a las puertas del Cielo o bien un obstáculo. Hay
solamente dos maestros, y cada uno de ellos señala dos caminos. Tú
solo eliges entre ir al Cielo o ir a ninguna parte.
Lo único que se puede perder es el tiempo, el
cual, en última instancia no tiene ningún sentido. Pues solo
supone un pequeño obstáculo para la eternidad. Sin embargo puesto
que tú crees en el tiempo, ¿ por qué desperdiciarlo no yendo a
ninguna parte?
No pienses que el camino que te conduce al Cielo
es difícil. Lo que es difícil es vagar solo y afligido, por un
camino que no conduce a ninguna parte.
"Quien vive de recuerdos no sabe donde se
encuentra". El perdón es el que nos libera totalmente del
tiempo y el que nos permite aprender que el pasado ya pasó. Lo que
no se ha perdonado es una voz que llama desde el pasado que ya pasó
para siempre. Y lo único que desea que lo que pasó vuelva a ser
real y verse aquí y ahora. Olvídate de este momento de terror que
ya hace tiempo que se corrigió y se des-hizo.
Las sombrías voces no alteran las leyes del
tiempo ni las de la eternidad. Proceden de lo que ya pasó y dejó
de existir, y no suponen ningún obstáculo para la verdadera
existencia del aquí y del ahora.
Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada
instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el
que la hora del terror ocupó el lugar del amor. Y así mueres cada
día para volver a vivir otra vez, hasta que cruces la brecha entre
el pasado y el presente.. Esto es lo que es toda vida : un aparente
intervalo entre nacimiento y muerte y de nuevo la vida. Y el tiempo
es la creencia de lo que pasó todavía esta aquí y ahora.
Perdona el pasado, y ya no te encontrarás en el
espacio que hay entre dos mundos. Has seguido adelante y te
encuentras ante las puertas del Cielo.
El Amigo que Dios te dio
Cualquier cosa en este mundo que creas que es
buena y valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer
daño y lo hará. No porque tenga el poder de hacerlo, sino
únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le
has otorgado realidad. Y al percibirse como real se le abrieron las
puertas al mundo de las ilusiones enfermizas, o sea, creencia en el
pecado, en el poder del ataque, en herir y hacer daño, en el
sacrificio y la muerte. Pues nadie puede dar sentido a una ilusión
y escaparse del resto. ¿ Quién podría creer que todas las
ilusiones son iguales y, al mismo tiempo, mantener que una de ellas
es mejor que las demás ?.
No vivas tu mísera vida en soledad, con una
ilusión como tu mejor amigo. Esa no es una amistad digna del Hijo
de Dios. Dios te ha dado un amigo mejor, Uno en Quién reside todo
el poder del Cielo y de la Tierra. No busques otro amigo para que
ocupe Su lugar.
El que mora con sombras está ciertamente solo, y
la soledad no es la Volun