el objetivo que
quiero alcanzar.
- Y todo lo que parece sucederme yo
mismo lo hepedido, y se me concede tal como lo pedí.
No te engañes más pensando que eres impotente
frente a lo que te ocurre. es imposible que el Hijo de Dios pueda
ser controlado por los sucesos externos a él. Es imposible que él
no haya elegido las cosas que le ocurren. Su poder de decisión es
lo que determina cada situación. Las coincidencias ni las
casualidades son posible en el Universo de Dios. Si sufres es porque
decidiste que tu meta es el pecado. Si eres feliz, es porque pusiste
tu poder de decisión en manos de Aquel que decide a favor de Dios.
En el instante santo el mundo que no deseas se lo
lleva el mundo que sí deseas. Pero para que esto tenga lugar tienes
que reconocer el poder de tú deseo.
El ego no es más que la idea de que es posible
que al Hijo de Dios le puedan suceder cosas en contra de su
voluntad, y, por ende, en contra de la Voluntad de su Creador.
Lo único que se te pide es que le hagas sitio a
la verdad. No se te pide que inventes o que hagas algo que este más
allá de tu entendimiento. Accede al instante santo, que no es un
instante de creación, sino de reconocimiento. Pues el
reconocimiento procede de la visión y de la suspensión de todo
juicio.
Es tan esencial que reconozcas que tú has
fabricado el mundo que ves, como que tú no te creaste a ti mismo.
Más la verdad es que tú como él fuisteis creados por un Padre
amoroso, que os creo juntos y como uno solo. Reconoce que tú
fabricaste lo que se te interpone entre tú y tu hermano y que os
mantiene separados el uno del otro, y a los dos de vuestro Padre, y
tu instante de liberación habrá llegado.
FE, CREENCIA Y VISIÓN
Todas las relaciones especiales tienen como meta
el pecado. No te olvides que hacer tratos es `poner límites, y no
podrá sino odiar a cualquier hermano con el que tengas una
relación especial. Cuando tratas de hacer algo que es
"justo", tratas de mitigar la culpabilidad que emana del
propósito que aceptaste para la relación. Por eso el E.S. cambia
el propósito para que sea de utilidad para Él, e inofensivo para
ti. Si aceptas el cambio, habrás aceptado la idea de hacerle sitio
a la verdad.
La fuente de pecado habrá desaparecido. El
pecado haber dejado de ser tú propósito. Nadie desea que su
propósito sea cambiado si todavía sigue deseándolo, pues nada se
quiere y se protege más que un objetivo que la mente haya aceptado.
El poder de la fe nunca se puede reconocer si se
pone en el pecado. Pero siempre se reconoce si se deposita en el
amor.
¿ Por qué te resulta tan extraño que la fe
pueda mover montañas ?. En realidad esto es algo insignificante
para tamaño poder. Pues la fe puede mantener encadenado a un Hijo
de Dios mientras él crea que lo está. Se liberará de las cadenas
cuando él deje de creer en ellas.
La fe, la creencia y la visión son los medios
por los que se alcanza la santidad. A través de ellos el E.S. te
conduce a la realidad.
No es posible que el Hijo de Dios le falte la fe,
pero sí puede elegir donde desea depositarla. La falta de fe no es
realmente falta de fe, sino fe que se ha depositado en lo que no es
nada.
El E.S. puede valerse de todos los medios que tú
has empleado para ir en pos del pecado, pero él no ve el propósito
por los que tu los inventaste.. Inventaste la percepción a fin de
poder elegir entre tus hermanos e ir en busca del pecado con ellos.
El E.S. emplea tu percepción para que te des cuenta que en realidad
lo que quieres es la relación santa.
Entonces la fe y la creencia se unen a la visión
y te conducen a la santidad. Pues a lo que tu llamas pecado, no es
más que una limitación, y odias a todo aquel que tratas de reducir
a un cuerpo porque lo temes.
Los que quieren liberar a sus hermanos del cuerpo
no tienen miedo. Aquellos que creen en el pecado deben de pensar que
el E.S. les exige un sacrificio, pues creen que esta es la manera de
alcanzar el objetivo. Hermano, el E.S. sabe que el sacrificio no
aporta nada. el sacrificio solo se le puede exigir al cuerpo, y solo
otro cuerpo podría exigirlo. La intención esta en la mente que
trata de valerse del cuerpo para poner en práctica los medios del
pecado en los que ella cree.
El cuerpo se concibió para que sirviese de
sacrificio al pecado, y así es como aún se le considera en las
tinieblas.
El miedo a mirar adentro
El E.S. jamás te enseñará que eres un pecador.
Corregirá tus errores, pero eso no es nada que pueda causar temor a
nadie. Tienes un gran temor de mirar a tú interior y ver el pecado
que crees que está adentro. El ego no teme que te sientas
avergonzado; no pone en duda la creencia y la fe que tienes en el
pecado. Te pide imperiosamente que no mires adentro, pues si lo
haces tus ojos se posarán sobre el pecado y Dios te cegará.
Pero todavía se oculta otro temor, aparte de
mirar tu pecado,, y uno que hace temblar al ego.
¿Qué pasaría si mirases en tu interior y no
encontrases ningún pecado ?, esta pregunta nunca se la plantea el
ego. Y tú que la haces ahora lo estas amenazando demasiado
seriamente. Aquellos que se han unido a sus hermanos han abandonado
la creencia de que su identidad reside en el ego.
Tu liberación aún no es total: todavía es
parcial e incompleta. Tu fe está empezando a interiorizarse más
allá de la demencia hacia la razón. Y lo que tu razón te dice
ahora el ego no lo quiere escuchar.
El propósito del E.S. es aceptado por aquella
parte de tu mente que el ego no conocía y que tú tampoco la
conocías. Ahora esa parte con la que tú te identificas, no teme
mirarse a sí misma. Esa parte ha visto a su hermano y lo ha
reconocido perfectamente desde los orígenes del tiempo.
En las enseñanzas del Espíritu Santo no hay
inconsistencias. Este es el razonamiento de los cuerdos.
La razón en contraposición a la locura
La razón no puede ver pecados pero sí errores,
y propicia su corrección. La razón te dirá que cuando creas que
estas pecando, en realidad estas pidiendo ayuda.. No obstante si no
aceptas la ayuda, tampoco creerás que puedas darla.
No puedes aceptar o rechazar la corrección sin
incluir a tú hermano. La razón te dice que no puedes considerar a
tu hermano como pecador y considerarte tu mismo como inocente
¿Quién que se considere a sí mismo culpable
podría ver un mundo libre de pecado ?.
¿ Quién puede ver un mundo pecaminoso y
considerarse al mismo tiempo ajeno a este pecado?.
Nadie puede pensar por separado, tal como Dios no
piensa sin su Hijo. Sólo los cuerpos pueden estar separados y por
lo tanto irreales
La locura es un ataque contra la razón que la
expulsa de la mente, y ocupa su lugar. La razón no ataca, sino que
calladamente, ocupa el lugar de la locura y la reemplaza si los
dementes deciden escucharla. Pero los dementes no conocen su propia
voluntad, pues creen ver el cuerpo, y permiten que su propia locura
les diga que éste es real.
El cuerpo no te separa de tu hermano, y si lo
crees estas loco. Pero la locura tiene un propósito, y cree
también disponer de los medios que lo pueden convertir en realidad.
Ver el cuerpo como barrera que separa aquello que la razón te dice
que no puede sino estar unido, sólo puede ser una locura.
Ni tu hermano ni tú podéis ser atacados por
separado. La razón, igual que el amor desea tranquilizarte, y no es
su intención infundirte amor.
Cualquier instante sirve para restituir a tu
hermano su condición, y llevar una completa corrección de sus
errores y restituirle su plenitud.
En el hecho de que tú y tu hermano estáis
unidos reside vuestra salvación: el regalo del Cielo, no el del
miedo.
Tú eres el salvador de tu hermano. Él es el
tuyo. Dedica aunque sea un instante a la grata aceptación de lo que
se te ha encomendado darle a tu hermano, y reconoce con él lo que
se os ha dado a ambos.
De Dios nadie se burla, ni tampoco puede su Hijo
ser aprisionado, salvo por su propio deseo. En eso radica su fuerza,
no su debilidad. Y cuando elige ser misericordioso, entonces se
libera.
Y si eliges ver un mundo donde no tienes
enemigos
y donde no te sientas impotente,
se te proveerán los medios para que lo veas.
El cambio interno
¿Son entonces peligrosos los pensamientos?
¡Para los cuerpos sí!. Los pensamientos que parecen destruir son
aquellos que enseñan al pensador que él puede ser destruido. Y
así muere por razón a lo que aprendió. Seguramente creyó que
quería la felicidad. Más no la deseo porque la felicidad es
verdad, y, por lo tanto tiene que ser constante.
Una dicha constante es una condición ajena a tu
entendimiento. Es tan inquebrantable como lo es el Amor de Dios por
su Creación. Les llega aquellos que comprenden que las preguntas :
¿es esto lo que quiero ver? ¿es esto lo que
deseo? son necesarias para que las demás sean contestadas, del
mismo modo en que la paz tiene que llegarles a quienes eligen curar
y no juzgar.
La razón te dirá que no puedes pedir felicidad
de una manera inconsistente. Pues si lo que
deseas se te concede, y la felicidad es constante
entonces no necesitas más que pedirla una vez para gozarla
eternamente.
Tú que completas la Voluntad de Dios y que eres
su Felicidad, tú cuya voluntad es tan poderosa como la Suya, la
cual es un poder que no puedes perder ni en tus ilusiones, piensa
detenidamente porque razón no has decidido todavía cómo vas a
contestar a las preguntas anteriores.
¿Qué es el instante santo, sino el llamamiento de Dios a que
reconozcas lo que Él te ha dado? He aquí el gran llamamiento a la
razón; a la conciencia de lo que siempre está ala vista; a la
felicidad que siempre podría ser tuya.
Ejercicios:
- La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad
- Comparto con Dios su Voluntad de que yo sea feliz
- Dios, al ser Amor, es también felicidad
- Busco únicamente lo que en verdad me pertenece
- Mías son la paz y la dicha de Dios