RAZÓN Y PERCEPCIÓN

 La proyección da lugar a la percepción. Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. Tal como el hombre piense así percibirá. No trates de cambiar el mundo, más bien elige cambiar de mentalidad acerca de él. La percepción es un resultado, no la causa.

La condena es un juicio que emites acerca de ti mismo, y es lo que proyectas sobre el mundo.

Si contemplas desastres y catástrofes, es que has tratado de crucificarlo. Si ves santidad y esperanza, es que te has unido a la Voluntad de Dios para liberarlo.

La canción olvidada

- No te olvides nunca que el mundo que ven los ciegos tiene que ser imaginado, pues desconocen el verdadero aspecto del mundo. Ellos se basan en datos que son siempre indirectos y sus deducciones cambian a medida que tropiezan.

Lo mismo ocurre contigo. Tú no ves. Las indicaciones en las que te basas para llegar a tus conclusiones son erróneas, y por eso tropiezas; sin darte cuenta que las puertas están abiertas para los ojos que ven.

No debes de imaginar como es el mundo. Antes de que lo puedas reconocer como lo que es, tienes que verlo. Los juicios siempre te darán indicaciones falsas, pero la visión te muestra por donde ir.

No hay que sufrir para aprender. Los ciegos se acostumbran a su mundo adaptándose a él. Han aprendido hacerlo, pero no a través de lecciones gozosas, sino a través de las duras limitaciones que no creían poder superar. No entienden que son las lecciones en sí que los mantienen ciegos. Eso no lo creen; y así conservan el mundo que creen ver.

Lo mismo ocurre con aquellos hermanos que solo creen que tienen cuerpo. Tratan de comunicarse entre sí, y fracasan una y otra vez. Y se adaptan a la soledad, pues creen que conservar el cuerpo es conservar lo único que tienen.

Quizás puedas acordarte de algunas notas de un estado inmemorial, es como una canción olvidada; pero estas pocas notas te bastan para recordar cuan bella era la canción. Tienes miedo de acordarte del todo pues crees que perderías lo que has aprendido a conocer. Sin embargo nada en este mundo hay de lo que sabías hace mucho tiempo. Es la visión del Hijo de Dios, es el recuerdo de lo que eres. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo.

Y ahora los ciegos pueden ver; la ceguera que inventaron no podrá resistir el vibrante recuerdo de esta canción.

Somos responsables de lo que vemos.

La salvación se basa en muy poco; el pequeño cambio de mentalidad por el que la crucifixión se transforma en resurrección. Y si decides oponerte a ello, no es porque sea incomprensible, sino más bien porque este pequeño costo parece ser, a tú juicio, un precio demasiado alto para la paz.

 

Di solamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación:

 - Soy responsable de lo que veo.

 - Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.

 - Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo hepedido, y se me concede tal como lo pedí.

No te engañes más pensando que eres impotente frente a lo que te ocurre. es imposible que el Hijo de Dios pueda ser controlado por los sucesos externos a él. Es imposible que él no haya elegido las cosas que le ocurren. Su poder de decisión es lo que determina cada situación. Las coincidencias ni las casualidades son posible en el Universo de Dios. Si sufres es porque decidiste que tu meta es el pecado. Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que decide a favor de Dios.

En el instante santo el mundo que no deseas se lo lleva el mundo que sí deseas. Pero para que esto tenga lugar tienes que reconocer el poder de tú deseo.

El ego no es más que la idea de que es posible que al Hijo de Dios le puedan suceder cosas en contra de su voluntad, y, por ende, en contra de la Voluntad de su Creador.

Lo único que se te pide es que le hagas sitio a la verdad. No se te pide que inventes o que hagas algo que este más allá de tu entendimiento. Accede al instante santo, que no es un instante de creación, sino de reconocimiento. Pues el reconocimiento procede de la visión y de la suspensión de todo juicio.

Es tan esencial que reconozcas que tú has fabricado el mundo que ves, como que tú no te creaste a ti mismo. Más la verdad es que tú como él fuisteis creados por un Padre amoroso, que os creo juntos y como uno solo. Reconoce que tú fabricaste lo que se te interpone entre tú y tu hermano y que os mantiene separados el uno del otro, y a los dos de vuestro Padre, y tu instante de liberación habrá llegado.

 

FE, CREENCIA Y VISIÓN

Todas las relaciones especiales tienen como meta el pecado. No te olvides que hacer tratos es `poner límites, y no podrá sino odiar a cualquier hermano con el que tengas una relación especial. Cuando tratas de hacer algo que es "justo", tratas de mitigar la culpabilidad que emana del propósito que aceptaste para la relación. Por eso el E.S. cambia el propósito para que sea de utilidad para Él, e inofensivo para ti. Si aceptas el cambio, habrás aceptado la idea de hacerle sitio a la verdad.

La fuente de pecado habrá desaparecido. El pecado haber dejado de ser tú propósito. Nadie desea que su propósito sea cambiado si todavía sigue deseándolo, pues nada se quiere y se protege más que un objetivo que la mente haya aceptado.

El poder de la fe nunca se puede reconocer si se pone en el pecado. Pero siempre se reconoce si se deposita en el amor.

 

 

¿ Por qué te resulta tan extraño que la fe pueda mover montañas ?. En realidad esto es algo insignificante para tamaño poder. Pues la fe puede mantener encadenado a un Hijo de Dios mientras él crea que lo está. Se liberará de las cadenas cuando él deje de creer en ellas.

La fe, la creencia y la visión son los medios por los que se alcanza la santidad. A través de ellos el E.S. te conduce a la realidad.

No es posible que el Hijo de Dios le falte la fe, pero sí puede elegir donde desea depositarla. La falta de fe no es realmente falta de fe, sino fe que se ha depositado en lo que no es nada.

El E.S. puede valerse de todos los medios que tú has empleado para ir en pos del pecado, pero él no ve el propósito por los que tu los inventaste.. Inventaste la percepción a fin de poder elegir entre tus hermanos e ir en busca del pecado con ellos. El E.S. emplea tu percepción para que te des cuenta que en realidad lo que quieres es la relación santa.

Entonces la fe y la creencia se unen a la visión y te conducen a la santidad. Pues a lo que tu llamas pecado, no es más que una limitación, y odias a todo aquel que tratas de reducir a un cuerpo porque lo temes.

Los que quieren liberar a sus hermanos del cuerpo no tienen miedo. Aquellos que creen en el pecado deben de pensar que el E.S. les exige un sacrificio, pues creen que esta es la manera de alcanzar el objetivo. Hermano, el E.S. sabe que el sacrificio no aporta nada. el sacrificio solo se le puede exigir al cuerpo, y solo otro cuerpo podría exigirlo. La intención esta en la mente que trata de valerse del cuerpo para poner en práctica los medios del pecado en los que ella cree.

El cuerpo se concibió para que sirviese de sacrificio al pecado, y así es como aún se le considera en las tinieblas.

 

El miedo a mirar adentro

El E.S. jamás te enseñará que eres un pecador. Corregirá tus errores, pero eso no es nada que pueda causar temor a nadie. Tienes un gran temor de mirar a tú interior y ver el pecado que crees que está adentro. El ego no teme que te sientas avergonzado; no pone en duda la creencia y la fe que tienes en el pecado. Te pide imperiosamente que no mires adentro, pues si lo haces tus ojos se posarán sobre el pecado y Dios te cegará.

Pero todavía se oculta otro temor, aparte de mirar tu pecado,, y uno que hace temblar al ego.

¿Qué pasaría si mirases en tu interior y no encontrases ningún pecado ?, esta pregunta nunca se la plantea el ego. Y tú que la haces ahora lo estas amenazando demasiado seriamente. Aquellos que se han unido a sus hermanos han abandonado la creencia de que su identidad reside en el ego.

Tu liberación aún no es total: todavía es parcial e incompleta. Tu fe está empezando a interiorizarse más allá de la demencia hacia la razón. Y lo que tu razón te dice ahora el ego no lo quiere escuchar.

El propósito del E.S. es aceptado por aquella parte de tu mente que el ego no conocía y que tú tampoco la conocías. Ahora esa parte con la que tú te identificas, no teme mirarse a sí misma. Esa parte ha visto a su hermano y lo ha reconocido perfectamente desde los orígenes del tiempo.

En las enseñanzas del Espíritu Santo no hay inconsistencias. Este es el razonamiento de los cuerdos.

 

La razón en contraposición a la locura

La razón no puede ver pecados pero sí errores, y propicia su corrección. La razón te dirá que cuando creas que estas pecando, en realidad estas pidiendo ayuda.. No obstante si no aceptas la ayuda, tampoco creerás que puedas darla.

No puedes aceptar o rechazar la corrección sin incluir a tú hermano. La razón te dice que no puedes considerar a tu hermano como pecador y considerarte tu mismo como inocente

¿Quién que se considere a sí mismo culpable podría ver un mundo libre de pecado ?.

¿ Quién puede ver un mundo pecaminoso y considerarse al mismo tiempo ajeno a este pecado?.

Nadie puede pensar por separado, tal como Dios no piensa sin su Hijo. Sólo los cuerpos pueden estar separados y por lo tanto irreales

La locura es un ataque contra la razón que la expulsa de la mente, y ocupa su lugar. La razón no ataca, sino que calladamente, ocupa el lugar de la locura y la reemplaza si los dementes deciden escucharla. Pero los dementes no conocen su propia voluntad, pues creen ver el cuerpo, y permiten que su propia locura les diga que éste es real.

El cuerpo no te separa de tu hermano, y si lo crees estas loco. Pero la locura tiene un propósito, y cree también disponer de los medios que lo pueden convertir en realidad. Ver el cuerpo como barrera que separa aquello que la razón te dice que no puede sino estar unido, sólo puede ser una locura.

Ni tu hermano ni tú podéis ser atacados por separado. La razón, igual que el amor desea tranquilizarte, y no es su intención infundirte amor.

Cualquier instante sirve para restituir a tu hermano su condición, y llevar una completa corrección de sus errores y restituirle su plenitud.

En el hecho de que tú y tu hermano estáis unidos reside vuestra salvación: el regalo del Cielo, no el del miedo.

Tú eres el salvador de tu hermano. Él es el tuyo. Dedica aunque sea un instante a la grata aceptación de lo que se te ha encomendado darle a tu hermano, y reconoce con él lo que se os ha dado a ambos.

De Dios nadie se burla, ni tampoco puede su Hijo ser aprisionado, salvo por su propio deseo. En eso radica su fuerza, no su debilidad. Y cuando elige ser misericordioso, entonces se libera.

Y si eliges ver un mundo donde no tienes enemigos

y donde no te sientas impotente,

se te proveerán los medios para que lo veas.

 

 

El cambio interno

¿Son entonces peligrosos los pensamientos? ¡Para los cuerpos sí!. Los pensamientos que parecen destruir son aquellos que enseñan al pensador que él puede ser destruido. Y así muere por razón a lo que aprendió. Seguramente creyó que quería la felicidad. Más no la deseo porque la felicidad es verdad, y, por lo tanto tiene que ser constante.

Una dicha constante es una condición ajena a tu entendimiento. Es tan inquebrantable como lo es el Amor de Dios por su Creación. Les llega aquellos que comprenden que las preguntas :

¿es esto lo que quiero ver? ¿es esto lo que deseo? son necesarias para que las demás sean contestadas, del mismo modo en que la paz tiene que llegarles a quienes eligen curar y no juzgar.

La razón te dirá que no puedes pedir felicidad de una manera inconsistente. Pues si lo que

deseas se te concede, y la felicidad es constante entonces no necesitas más que pedirla una vez para gozarla eternamente.

Tú que completas la Voluntad de Dios y que eres su Felicidad, tú cuya voluntad es tan poderosa como la Suya, la cual es un poder que no puedes perder ni en tus ilusiones, piensa detenidamente porque razón no has decidido todavía cómo vas a contestar a las preguntas anteriores.

¿Qué es el instante santo, sino el llamamiento de Dios a que reconozcas lo que Él te ha dado? He aquí el gran llamamiento a la razón; a la conciencia de lo que siempre está ala vista; a la felicidad que siempre podría ser tuya.

 

Ejercicios:

                  - La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad

                  - Comparto con Dios su Voluntad de que yo sea feliz

                  - Dios, al ser Amor, es también felicidad

                  - Busco únicamente lo que en verdad me pertenece

                  - Mías son la paz y la dicha de Dios