EL DESPERTAR

La clausura de la brecha

No hay tiempo, ni lugar, ni estado del que Dios esté ausente. No hay nada que temer. En Dios no hay brecha, porque sino esto querría decir que en su Amor hay una pequeña sonbra de odio, que su bondad puede troncarse en ataque y que en ocasiones Él podría perder su infinita paciencia.

Cuando te ves diferente a tu hermano, esto es lo que crees. ¿Cómo ibas a poder confiar en Dios?. Si asi piensas entonces se precavido y no dejes que Él se acerque demasiado, abre una brecha entre Su Amor y tú, para que puedas escapar si Dios te aprieta demasiado.

Aquí se ve claramente el temor a Dios. Pues el amor es traicionero para aquellos que tienen miedo, ya que el miedo y el odio simepre van de la mano. Todo aquel que odia tiene miedo de Dios.

¡El temor a Dios!. El mayor obstáculo que la paz tiene que salvar no ha desparecido todavía. Eso hace que el camino hacia la luz parezca oscuro y temible. Has decidido que tu hermano sea tu enemigo. Tal vez tu amigo en algunas ocasiones, siempre que vuestros intereses permitan vuestra amistad por algun tiempo. El acuerdo vuestro es de una amistad cautelosa y de limitado alcance.

La brecha que hay entre vosotros no es el espacio que hay entre vuestros cuerpos, pues ese espacio tan solo da la impresión de dividir vuestra mente. El cuerpo os separa del sacrificio del amor; el cuerpo os separa del sacrificio total y os da tiempo de reconstruir vuestros "yoes".

Si crees esto le estas dando a la mente un poder que no posee. Tu no te puedes separar de la mente de tu hermano. Pero como no lo ves , esto hace que tenga poder sobre ti.

El cuerpo se avendrá a todo esto, si ése es tu deseo. Permitirá limitados desahogos de "amor", intercalados con intervalos de odio. Y entonces el cuerpo enfermerá porque tú no sabes lo que es amar.

El amor no exige sacrificios. Pero el miedo si lo hace, exige el sacrificio del amor. Para perpetuar al odio, es preciso temerle al amor y limitar su presencia sólo a algunas ocasiones.

Pero cuando se descubre que el cuerpo no es real aparece una cierta aprensión y aparecen matices de aparente temor en torno al feliz mensaje de que "Dios es Amor". Cuando la brecha desaparece, no obstante, lo único que se experimenta es paz eterna. La llamada del Cielo te exige que pierdas tu identidad para que halles realmente lo que eres.

 

La llegada del Invitado

¿por qué razón te parece arduo, escabroso y demasiado difícil de seguir una senda que es fácil y que está tan claramente marcada que es imposible perderse ? ¿No será acaso porque consideras que es el camino al infierno en vez de ua manera sencilla del camino hacia el Cielo ?. Mientras no te des cuenta que no renuncias a nada y de que es imposible perder, habrá veces que te arrepentirás de haber escogido este camino. Y no verás los muchos beneficios que tu decisión te ha aportado. Pero aun que no los veas ellos están ahí, porque tú has provocado los efectos. Has aceptado la causa de tu curación. Por lo tanto, debes de haber snado. Y desde ahora tienes el poder de sanar. Mira dentro de ti ahora y solo verás motivos para estar alegre y con esperanzas de paz. Verás que el dolor ya no es tu amigo, ni la culpabilidad tu dios. Por lo tanto da la bienvenida a los efectos del amor.

 

 

Tu invitado ha llegado. Tú lo invitastes y Él vino. No lo oíste entrar porque la bienvenida no fué total. Sus dones, no obstante, llegaron con Él. Él los ha depositado a tus pies, y ahor te pide que los contemples y los consideres tuyos.. Él necesita de tu ayuda para dárselos a todos los que caminan por su cuenta, creyendo estar solos y separados.

Date cuenta de cuanto puedes dar ahora como resultado de todo lo que tú has recibido. No puedes ver a tú invitado, pero si que puedes ver los dones que trajo. Y cuando los contemples, aceptarás que Él debe de estar ahí. Pues lo que ahora puedes hacer no podrías haberlo hecho sin el amor y la gracia que emanan de Su Presencia. Ahora te has dado cuenta de que a lo que túa has dado "vida" no está vivo, y solo simbolizaba tu deseo de vivir separado de la vida, de estar vivo en la muerte, y de percibir a ésta como la vida, al vivir como la muerte.

El cuerpo representa el sueño de que el cambio es posible. En la inmortalidad no hay cambios, y en el Cielo se desconocen. Aquí en la Tierra, no obstante , los cambios tienen un doble propósito, pues se pùede utilizar para enseñar cosas contradictorias. El cuerpo puede cambiar con el tiempo, debido a las enfermedades o al estado de salud. Más esto sólo significa que la mente aún no ha cambiado el propósito del cuerpo. La enefemedad es la exigencia de que el cuerpo sea lo que no es. Su insubstancialidad, no obstante, garantiza que no puede enfermar. En tu exigencia de que sea más de lo que es radica la idea de que puede enfermar.

Al cuerpo que se le pide ser un dios es vulnerable al atque, ya que su insubstanciabilidad no se reconoce. Y así, parace ser algo con poder propio. Y lo odiarás por su insignificancia, sin darte cuenta de que el fracaso no se debe a que sea menos de lo que tú crees que debe ser, sino de que no te has dado cuenta de que nos es nada.

Si Dios es la Suma de Todo, entonces lo que no está en Él no existe, y en Su complección radica la insusbtanciabilidad del cuerpo. Tu salvador lo es porque reconoce esto, y entonces te libera de la muerte y de la enfermedad.

 

Los testigos de Dios

No condenes a tu salvador, porque él se considere un cuerpo. Pues más allá de sus sueños se encuentra la realidad.. Pero antes de que él recuerde lo que es, antes debe de saber que es un salvador. Y tiene que salvar a todo aquel que quiera ser salvado. Su felicidad depende de que te salve a ti.

¿Crees que el Padre se debilitó por crearte a ti? ¿O eres tú la prueba de Su plenitud y perfección?. Su Hijo tiene que ser salvadordel sueño al que dio lugar, para poder así liberarse de él. Tiene que ver al otro no como un cuerpo, sino como uno con él, sin la muralla que el mundo ha construido para mantener separadas las cosas vivientes que no saben que viven. Tú no puedes despertarte a ti mismo. Sin embargo si que puede ser que te despierten. Puedes pasar por alto los sueños de tu hermano. Puedes perdonarle sus ilusiones tan perfectamente, que él se convierte en el que te salva de los sueños. Verás entonces a tu hermano en la gloria, y entenderás qué es lo que realmente llena la brecha que por tanto tiempo pensaste que os mantenía separados. A todo aquel que perdonas se le concede el poder de perdonarte a ti tus ilusiones. Mediante tu regalo de libertad te liberas tú.

 

Los diferentes papeles del sueño

Las ilusiones son sueños precisamente porque no son verdad. El hecho de que hayas entendido que la verdad está ausente de todas las ilusiones por un igual es la base del milagro, lo cual quiere decir que los sueños sueños son, y que escaparse de ellas no depende del sueño en sí, sino de que despiertes. La cuestión no es que sueños quieres conservar y cuales quieres despertar, sino de que quieras vivir en sueños o despertar.

 

 

Los sueños que te parecen gratos, te retrasarán tanto como aquells en los que el miedo es evidente. Pues todos los sueños son sueños de miedo, no importa en que forma parezcan manifestarse. El miedo puede estar oculto bajo formas agradbles. Pero nunca está ausente del sueño, pues el miedo es el elemento básico de todos los sueños.

Dicho llanamente, el ataque es la respuesta a una función que no se ha llevado a cabo tal como tú la percibes. La depresión o el ataque no pueden sino ser los temas de todos los sueños, pues el miedo es el elemento de que se componen. El fino disfraz de placer y alegría en el que tal vez vayan envueltos apenas cubre el grueso bloque de miedo.

Cuando te invade la ira, ¿no es acso porque alguien no llevó la función que tú le habías asignado? ¿Y no se convierte "ess" en la "razón de tú ataque? Los sueños que crees que te gustan son aquellos en los que las funciones que asignastes se cumplieron, y las necesidades que te adscribiste, fueron satisfechas.. Los sueños no se desean en mayor o menor medidad. Simplemente se desean o no se desean. Y cada uno representan una función que tú le has asignado a algo. Si lo logras crees que el sueño te gusta. Si fracasa crees que es triste.

¿Cuán felices serían tus sueños si no le adjudicases a cada una de las figuras que aparecen en ellos el papel que "debe" representar!. Es únicamente la imagen que tienes de alguien lo que puede fracasar, y tener esa imagen es lo que produce traición. Una sombría figura que te ataca se convierte en un hermano que te ofrece la oportunidad para prestar ayuda, si esto se convirtiese en la función del sueño. Y de este modo los sueños de tristeza se convertirían en sueños de alegría.

¿Para qué es tu hermano? No lo sabes porque tu función aún no te resulta clara. No le asignes un papel que tú crees que te haría feliz. Y no trates de herirle cuando él no cumpla el papel que tú le asignastes en el sueño. El pide ayuda en cada uno de sus sueños, y tú puedes prestarsela si ves la función del sueño tal como la percibe Aquel que puede utilizar todo sueño en beneficio de la función que se le encomendó. Puesto que ama al soñador y no al sueño, cada sueño se convierte en una ofrenda de amor. Pues en el centro de cada sueño se halla Su Amor por ti, iluminando amorosamente cualquier manifestación del sueño.

 

EJERCICIO

La idea de hoy es una declaración de emancipación. Una vez más, la idea debe de aplicarse tanto al mundo que ves fuera de ti como el de dentro. Se recomienda dos sesiones de 3 a 5 minutos, una por la mañana y otra por la noche.

Observa cada pensamiento que te venga, y no le des ninguna jerarquía, y luego lo sustituyes por otro. Observa su ir y venir tan desapasionadamente como puedas. No te detengas en ninguno en particular. Mientras los observas te repites la idea de hoy en tu interior tan a menudo como quieras. También la repites durante el día tantas veces como quieras. Recuerda que al hacerlo estas declrando tu independencia, tu libertad.

 

"NO SOY VICTIMA DEL MUNDO QUE VEO"

 

 

 

 

 

 

EL DESPERTAR  (2 PARTE)

La morada inmutable

Hay un lugar en ti en el que este mundo en su totalidad ha sido olvidado, y en el que no quedan memorias de pecado ni de ilusiones. Hay un lugar en ti donde el tiempo ha desaparecido y donde se oyen ecos de la eternidad. Hay un lugar de descanso donde el silencio es tan absoluto que no se oye ningun sonido, excepto el himno que se eleva hasta el Cielo para brindar júbilo a Dios Padre y a su Hijo.

No puedes cambiar el lugar donde ellos moran, porque allí donde ellos están allí estas tú. La inmutabilidad del Cielo se encuentra dentro de ti. Solo podrás encontrar la paz que mora en Él, y todo pensamiento de amor que le ofrezcas te acerca más a tu despertar.

El único regalo que el Padre te pide es que no veas en la creación más que el regalo que Él te hizo. Contempla a su Hijo el regalo perfecto, a quién toda creación ha sido dada como propia. La calma que te rodea mora en él (Hijo).

Si conocieses el glorioso objetivo que se halla más allá del perdón, no te aferrarías a ningun pensamiento, por muy leve que sea su roce con la maldad.

Todos tus hermanos son considerados por Dios hijos dignos de Él, por eso no veas en él lo que vuestro Padre no ve. Recuerda cuan bendito eres tú que puedes ofrecer a tu hermano la libertar de su creencia en la muerte.

Tu sueño puede ser cambiado tan solo en pensar que tu hermano no es tu enemigo sino tu salvador. Un sueño que le perdonas por todos sus sueños de muerte, un sueño de esperanza que compartes con él, en vez de sueños de odio y de maldad. Aquellos que sirven al señor de la muerte dan culto al mundo de la separación, cada uno con su diminuta lanza , para cumplir su vieja promesa de morir.

Cuando los sueños se comparten pierden su función de atacar y de separar, en este mundo no hay nada que no se pueda cambiar, pues no es en él donde se encuentra la inmutabilidad. Los sueños de perdón son el medio para dejar de soñar con un mundo externo a ti. Y conducen finalmente más allá del sueño a la paz de la vida eterna.

 

El perdón y el final del tiempo

¿Cuán dispuesto estás a perdonar a tu hermano? ¿Hasta que punto deseas la paz en lugar de los conflictos interminables, el sufrimiento y el dolor.?

En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de pecado y de muerte. Este es el" sacrificio" que pide la salvación.

A todo lo que parece eterno le llegara su fin. Las estrellas desapareceran, y la noche y el día dejarán de ser. Lo eterno no se encuentra allí donde el tiempo ha fijado un final para todo. No obstante el tiempo está a la espera del perdón para que las cosas del tiempo puedan desaparecer, ya que no son de ninguna utilidad.

No creas que puedes adjudicarte un propósito que no te corresponde a ti, pero no puedes deshacerte del poder de cambiar de parecer y establecer otro propósito en tu mente.

Poder cambiar es el mayor regalo que Dios te ha dado, para asegurarse que el Cielo fuese lo único que no desapareciese. No naciste para morir. La muerte no existe porque todo lo que vive comparte la función que su Creador le asignó. La función de la vida no puede ser morir. Tiene que ser la extensión de la vida, para que sea eternamente una y sin final.

 

Este mundo te atará de pies y de manos y destruirá tu cuerpo únicamente si piensas que se construyó para sacrificar a Su Hijo. Pues aunque el mundo sea un sueño de muerte, tú puedes hacer que esto no sea así para tí.

¡Qué bello es el mundo cuyo propósito es perdonar al Hijo de Dios!, piensa que no transcurre mucho tiempo antes que la intemporalidad venga calladamente a ocupar el lugar del tiempo.

 

No busque fuera de ti mismo

No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. El Cielo no se puede encontrar donde no está, ni es posible hallar paz en ningún otro lugar excepto en él. Todo tu dolor procede de buscar en vano lo que deseas, y de insistir que sabes donde encontrarlo. Alégrate que se te diga donde ser feliz, y no la busques en otro lugar por más tiempo.

Más se te ha concedido conocer la verdad, y saber que no la debes de buscar fuera de ti mismo.

No hay nadie que venga aquí que no abrigue alguna esperanza, alguna ilusión persistente o algún sueño de que hay algo fuera de sí mismo que le pueda brindar paz y felicidad. Si todo se encuentra en él esto no puede ser verdad.

Esta persistente ilusión le impulsará a buscar miles de ídolos, y más allá de éstos, mil más. Y todos le falllarán, excepto uno: pues morirá y no se dará cuenta de que el ídolo que buscaba era su muerte.

Siempre que trates de alcanzar un objetivo en el que el mejoramiento del cuerpo sea el beneficiario principal, estás buscando la muerte. Sacrificarse es renunciar a algo, y consecuentemente estar privado de ello y haber sufrido una pérdida. Y mediante esta renuncia se renuncia a la vida. No busques fuera de ti mismo, esta busqueda te indica que te falta plenitud y que temes contemplar tu ruina, por lo que prefieres buscar lo que eres fuera de ti.

La tristeza y el sufrimiento proclaman el mensaje de muerte, a la cual se considera real y se le da forma viviente.

Todos los ídolos se construyen para impedir conocer la verdad que se encuentra en tu interior. Es inutil rendir culto a los ídolos y encontrar la paz. Si sigues así el futuro se te presenta deprimente.

Para cambiar todo esto, y abrir un camino de esperanza y liberación en lo que aparenta ser un círculo interminable de desesperación, necesitas tan solo aceptar que no sabes cuál es el propósito del mundo. Procurás ver en él un lugar de ídolos que se encuentran fuera de ti, capaces de completar lo que está adentro dividiendo entre lo que está afuera y lo que está adentro. Tú eliges los sueños que tienes, pues son la representación de tus deseos, aunque se perciben como si vinieran de afuera. Tus ídolos hacen lo que tu quieres, y tienen el poder que les adjudicas.Y deseas adueñarte de su poder. ¡TU PODER!

No olvides que los sueños tienen lugar en una mente dormida. Haz que el final de los ídolos venga cuanto antes a un mundo entristecido y enfermo como consecuencia de los ídolos que se ven en él. Tu santa mente es el altar de Dios, y donde Él está no puede haber ídolos. El temor a Dios es el miedo a perder tus ídolos.

La salvación trata de probar que la muerte no existe y que lo único que existe es la vida. Sacrificar la muerte no supone pérdida alguna. No busques esperanzas más allá de tu Padre. Pues la esperanza de felicidad no es la desesperación.

 

 

 

El Anti-Cristo

¿Qué es un ídolo? ¿Crees saberlo? Pues los ídolos no se reconocen como tales y nuca se ven como realmente son. Ése es su único poder. Un ídolo es una imagen de tu hermano a la que atribuyes más valor que a él. Sea cual sea la forma de tus ídolos, los inventastes para reemplazrlo a él. No dejes que las formas que adoptan te engañen, pues los ídolos son substitutos de la realidad. Crees que los ídolos tienen el poder de remediar tus pequeñas deficiencias y de proporcionarte valía que no tienes. Todo aquel que crea en ellos se convierte en esclavo de su pequeñez.

Un ídolo es una falsa impresión o una creencia falsa; alguna forma de anti-Cristo que constituye una brecha entre tú y el Cielo. Un ídolo es una forma hecha tangible, que se ve real y externa a la mente. No obstante es un pensamiento y no puede abandonar su fuente creadora.

Este mundo de ídolos es un velo que cubre la faz de Cristo porque su propósito es separarte de tu hermano. Un ídolo necesita que creas en él para que sea algo, y se le tiene que dar poder para que sea temido. Su vida y poder es el regalo que se le da el que cree en él. El milagro descorre el velo, y deja que la verdad brille libremente. La verdad no necesita que se crea en ella para que sea verdad. Un ídolo si. Esto es lo que es el anti-Cristo: la extraña idea de que hay un poder más allá de la omnipotencia, un lugar más allá del infinito y un tiempo que trasciende lo eterno.

Todo idólatra abriga la esperanza de que sus deidades especiales le han de dar más de lo que las otras personas poseen. Más belleza, más inteligencia, más riqueza, o incluso más aflicción o dolor. Ningun ídolo podrá hacer que seas más que Dios. Más nunca estarás satisfecho siendo menos.

 

El sueño del perdón

Tu historia es el sueño que tejistes. En la mente que Dios creó perfecta como Él mismo, se adentró un sueño de juicios. Y en ese sueño el Cielo se trocó infierno, y Dios se convirtió en enemigo de su Hijo. Como es un sueño de juicios, si el Hijo de Dios quiere dejar de soñar lo único que tiene que hacer es : no hacer juicios.

No juzgues, pues el que juzga tiene necesidad de ídolos para evitar que sus juicios recaigan sobre sí mismo. No juzgues pues si lo haces pasas a formar parte de sueños malvados en los que los ídolos se convierten en tu "verdadera" identidad.

Todas las figuras del sueño son ídolos, concebidos para que te salven del sueño. No puede haber salvación en el sueño tal como lo estas soñando. Criatura de Dios, la luz aún se encuentra en ti. No estas sino soñando, y los ídolos son los jugutes con los que sueñas que juegas.

Las pesadillas son sueños pueriles. En ellos los juguetes se han vuelto contra el niño que pensó haberles otorgado realidad. Eso ocurre porque tienes miedo de tus pensamientos. El niño cree que necesita de los juguetes para escapar de sus pensamientos, y asi convierte todo en un juguete para hacer que el mundo sea algo externo a él. El sueño de juicios no es más que un juego de niños, en el que el niño se convierte en un padre poderoso, pero con la limitada sabiduría de un niño.

El mundo real es también un sueño. Excepto que en él los personajes han cambiado y no se ven como ídolos traicioneros. El mundo real es un sueño, pero no se usa a nadie para lo que no es. Y lo que fué un sueño de juicios se ha convertido en un sueño de perdón. Y las figuras que hay en el sueño se perciben ahora como hermanos., a los que ya no se juzga sino que se les ama.

No es necesario que lo sueños de perdón sean de larga duración. El perdón una vez que es total, hace que la intemporalidad esté tan cerca que entonces se pueda oir el himno del Cielo. El miedo es un juicio, y conduce a la búsqueda de ídolos y de muerte.

 

 

Los sueños de perdón te recuerdan que estás a salvo y que no te has atacado. Y así liberan al soñador de los sueños de miedo. Y recuerda lo que había olvidado.