EL DES-HACIMIENTO DEL MIEDO

El recuerdo del presente

El milagro no hace nada. Lo único que hace es des-hacer. No añade nada simplemente elimina. Y lo que elimina sólo está en la memoria, y sus efectos parece que están sucediendo ahora. El milagro solo hace que demostrar que le pasado ya pasó, y lo que pasó no puede tener efectos.

Todos los efectos de la culpabilidad han desaparecido. Recordar es un proceso selectivo, igual que percibir. Es percibir el pasado como si estuviese presente ahora.

La memoria se puede utilizar para sanar y no para herir. Nada que se utilice para sanar conlleva esfuerzo alguno. El E.S. puede hacer uso de la memoria, pués Dios mismo se encuentra en ella. Pero es una memoria de estado presente. La memoria no solo sirve para recordar el pasado, sino para recordar el ahora.

El uso que hace el E.S. de la memoria no tiene nada que ver con el tiempo. Él utiliza la memoria para renunciar al pasado. La memoria retiene los mensajes del pasado y hace lo que se le recomienda hacer. No escribe el mensaje ni tiene el propósito. Y si recuerda odio e injusticia es el mensaje que tú le has dado.

El tiempo, no obstante, no es más que otra fase de lo que no hace nada. El tiempo ni quita ni restituye.. Sin embargo lo utilizas de manera estraña, como si el pasado hubiese causado el presente. Es imposible cambiar nada en el presente si su causa se encuentra en el pasado. Tal como usas la memoria , sólo el pasado está en ella, y así, es la manera que el pasado predomine en el ahora.

Olvidate de lo que te has enseñado a ti mismo, pues no fuiste un buen maestro. Cuando memorias de viejos rencores vengan a buscarte recuerda que su causa ya desapareció. Alégrate de que la causa desapareció. Y contempla los nuevos efectos de la causa que se acepta ahora y cuyas consecuencias se encuentran aquí.

Estas nuevas Causas, son ancestrales, que exceden en mucho el lapso de la memoria. Estas son las Causas que el E.S. ha recordado para tí. Causas que nunca han cambiado porque Él siempre las mantuvo alejadas de tu mente.

Lo que tú recuerdas nunca sucedió, pues procedió de una ausencia de causa, que tú pensastes que era una causa. El milagro te recuerda una Causa que está permanentemente presente y que es inmune al tiempo. Dicha causa nunca ha dejado de ser lo que es. Y tú eres su efecto, tan inmutable y perfecto como ella misma. No se te revela en los milagros, estos hacen sino que recordarte que esta Causa no ha desaparecido.

De lo único que tu memoria quiere dar testimonio es del temor a Dios. El milagro llega silenciosamente a la mente que se detiene por un instante y se sumerge en la quietud. Y se extiende a otras mentes para compartir su quietud. Entonces el recuerdo de Dios vuelve a sus mentes.

Aquel a Quien dedicas parte de tu tiempo te da las gracias por cada instante de silencio que le ofreces. Pues en cada instante se le permite el recuerdo de Dios.

¡Cuán rápidamente aflora el recuerdo de Dios en la mente que no tiene ningún temor que la mantenga alejada de dicho recuerdo!. La quietud habla con susurros de amor que el Hijo de Dios recuerda de antaño, antes que su propio recuerdo se interpusiese, para hacerlo inaudibles.

Entonces el Hijo de Dios recuerda que no ha hecho nada. Sus efectos se encuentran enteramente más alla del miedo y del mundo del pecado.

 

 

La inversión de efecto y causa

Sin causa no puede haber efectos, y sin efectos no puede haber causa. Lo que hace que una causa sea causa son sus efectos ; El Padre es el Padre por razon de Su Hijo. Los efectos no crean su causa, pero sí nos dicen la condición de ella. De este modo el Hijo otorga paternidad a su Creador. Y por esta razón el Hijo crea igual que el Padre, y de esta forma el círculo de creación no tiene fin. Su punto de partida y de final es lo mismo, pero dentro de sí encierra todo el universo de la creación, sin principio ni fin.

La paternidad es creación. El amor tiene que extenderse. La naturaleza del inocente es ser eternamente libre, sin barreras ni limitaciones. El cuerpo puede curarse gracias a los efectos de la pureza, los cuales son tan ilimitados como ella misma. No obstante toda curación tiene lugar cuando se reconoce que la mente no está en el cuerpo. ¿Dónde se encuentra la curación? allí donde la causa se le confiere sus efectos. Pues la enfermedad siempre es un intento de adjudicarse efectos sin causa, y hacer de ello una causa.

La enfermedad es siempre un intento del Hijo de Dios de ser él su propia causa y de no permitirse ser el Hijo del Padre.

En realidad no ha ocurrido nada, excepto que te quedastes dormido y tuviste un sueño en el que eras un extraño para ti mismo y tan solo una parte del sueño de otro. El milagro no te despierta, simplemente te demuestra quien es el soñador. Y eso te permite cuando menos aceptar otro sueño. El milagro te ofrece cambiar tus sueños de odio y rencor, por otros de perdón.

Tú puedes ser el causante de un sueño, pero jamás podrás hacer que sus efectos sean reales. Pues ellos cambiarían su causa y esto es precisamente lo que no puedes hacer. El soñador sueña que es feliz o que está deprimido, pero sin una causa estable de efectos garantizados.

El milagro te dice que sueñas y que su contenido no es real. Este es un paso crucial para poder lidiar con las ilusiones. Nadie tiene miedo de ellas cuando se da cuenta que él las inventó. Lo que mantenía vivo el miedo era precisamente esto, que no sabiá que lo estaba inventando. De lo que tiene miedo es de una causa que no tiene efectos que habrían hecho de ella una causa.

El cuerpo es esclavo de los sueños. Y odian al cuerpo porque éste quiere hacer venganza sobre los sueños. Y entonces el efecto se convierte en causa y la causa en efecto.

Este es el último paso de la separación donde empieza la salvación. El milagro reside en devolver la causa su función y que no sea el efecto. Pûes esta confusión es lo que ha dado lugar al sueño., y mientras no se resuelva el despertar seguirá siendo temible.

El milagro te devuelve la causa del miedo a ti que lo inventastes. Pero también te demuestra, que, al no tener efectos, no es realmente una causa. De este modo el cuerpo se cura gracias a los milagros, ya que demuestran que la mente inventó la enfermedad y que utilizó al cuerpo como victima. Pero el milagro no tiene utilidad si lo único que aprendes es que el cuerpo se puede curar. La lección que se le encomendó enseñar es que lo que estaba enfermo era la mente que pensó que el cuerpo podía enfermar.

El cuerpo se libera porque la mente recuerda lo siguiente :

"Nadie me está haciendo esto a mí, sino que soy yo quien se lo está haciendo a si mismo".

Y así la mente seguirá su camino hacia otra elección : la de liberar los sueños del mundo.

 

 

 

El acuerdo a unirse

El milagro es nuestro punto de partida ahora. El comienzo a despertar. Y recuerda ninguna mente puede estar enferma a menos que otra mente esté de acuerdo en que están separadas. Por lo tanto, su decisión conjunta es estar enfermas.

Unete a la mente de tu hermano, eso hará que se bloquee la causa de la enfermedad. La curación es el efecto de mentes que se unen, tal como la enfermedad es la consecuencia de mentes que se separan.

En el sueño, las mentes están separadas, y se ven como cuerpos. No permitas que tú hermano esté enfermo, pues si lo está esto quiere decir que lo dejastes a merced de su propio sueño. Él no ha visto dónde reside la causa de su enfermedad, y tú has ignorado la brecha que os separa, que es donde se incuba la enfermedad.

El final del sueño es el final del miedo, pues el amor nunca formó parte del sueño. La brecha es el propósito de la enfermedad. Pues se concibió para manteneros separados y dentro de un cuerpo que tú ves como la causa del dolor.

La causa del dolor es la separación y no el cuerpo. Pero la separación es un espacio vacío. Entonces une tu mente con la de tu hermano y el espacio vacío se llenará.

No tengas miedo, y deja que los milagros inunden tu vida. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecastes.

 

La unión Mayor.

Aceptar la Expiación para ti mismo significa no prestar apoyo a los sueños de enfermedad y muerte de nadie. Significa que no compartes con nadie los sueños de estar separado ni dejas que vuelquen sus ilusiones contra ti. Y te liberas de los sueños de dolor poeque permites que tu hermano se libere de ellos.

Hay un modo de encontrar certeza aquí y ahora. Niégate a ser parte de ningun sueño de miedo, sea cual sea su forma. La manera de encontrarte a tí mismo es negarte a aceptar tales sueños como tu causa, o como si tienen efectos sobre ti.

Piensa en tu hermano como una mente en la que todavía persisten las ilusiones, pero con la que tienes una relación personal. Tu mente y la suya están unidas en hermandad. Su cuerpo y sus sueños sólo aparentan abrir una diminuta brecha en la que tus sueños se unen a los de él.

En vuestras mentes no hay brechas. Libéralo proclamando sencillamente tu hermandad con él, no con sus sueños de miedo. Ayúdale a que se reconozca quién es, negandote a apoyar sus ilusiones con tu fe y más tarde con tu conocimiento.

Ten la certeza que si tú haces lo que debes, él hará lo propio. Tú no puedes hacer su papel por él, más es lo que haces cuando te vuelves una figura pasiva en sus sueños. Los sueños de tú hermano son los tuyos, porque tú permites que los sean.

El E.S. mora en vuestras mentes, y Él es Uno porque no hay brecha que separe su Unicidad. Su función es coger la imagen fragmentada del Hijo de Dios y ponerlo en su sitio. Si tú no comportes con tu hermnao su sueño de maldad, ésa es la imagen con la que el milagro llenará la diminuta brecha. Reconoce que cada grano de arena que forma parte en la imagen del Hijo de Dios, y desaparecerá la brecha.

No te unas a los sueños de tú hermano, sino a él. Entonces los milagros de curación se hallarán allí donde estaban las semillas de la enfermedad.

 

La alternativa a los sueños de miedo

¿Qué puede ser la sensación de estar enfermo, sino una sensación de estar limitado? Y así la enfermedad aparta al ser de lo bueno, y conserva lo malo adentro. Dios es la alternativaa los sueños de miedo. El que participa en los sueños de miedo no puede ser partícipe de Él.

Lo que confiere realidad a los sueños de odio, maldad, rencor, muerte, pecado, sufrimiento, dolor y pérdida es el hecho de compartirlos. Si no se comparten se convierten en algo sin sentido. Pues al no prestarle apoyo dejan de ser una fuente de miedo. Y el amor llena el espacio que se ha quedado vacante.

Si perdonas al soñador, y percibes que él no es el sueño que el mismo tejió, no estas compartiendo con él su nefasto sueño. El perdón separa al soñador de su sueño, y así, se libera. Recuerda que si compartes un sueño de maldad, creerás ser ese sueño que compartes. Y al tener miedo de él, no desearás conocer tu verdadera identidad porque pensarás que es temible.

El cuerpo no puede ver ni oir. No sabe lo que es ver, ni para que sirve escuchar. Es tan incapaz de percibir como de juzgar; de entender como de saber.

No permitas que tus ojos se posen en un sueño ni que tus oídos den testimonio de una ilusión, que tú inventastes.

Tú que crees que entre tu hermano y tú hay una pequeña brecha, no te das cuenta de que ahí es donde os encontraís prisioneros en un mundo que se percibe como que existe. El mundo que ves no existe, porque de donde lo ves no es real. La brecha se halla oculta entre las tinieblas. Pero para liberarte de ella contempla la inocencia y la ausencia de pecado y no tengas miedo, y entonces aparecerá el Amor.

 

El Arca de seguridad

Dios no pide nada, y Su hijo no hace falta que pida nada. Una diminuta brecha, sería una insuficiencia. Dios hizo la promesa de que no hay brecha entre tú y Él.

La hermosa relación que tienes con tus hermanos es parte de ti porque es de Dios. Acepta que lo que está separado no puede estar unido, y lo que está unido no puede estar separado.

Cuando ese sea tu propósito, el cuerpo se curará, pues no se le utiliza para dar testimonios de sueños de separación. La decisión de estar enfermo parece una decisión entre diferentes formas de enfermedad. Sin embargo la enfermedad es una sola. Por lo tanto o estas enfermo, o estas sano. Pero nunca tú solo. Este mundo es el sueño de que puedes estar solo y de que puedes pensar sin que ello afecte a los que están separados de ti. Si estas solo entonces estas enfermo.

Tu hogar está edificado sobre la salud de tu hermano, sobre su felicidad e impecabilidad. El mundo será arrastrado, pero ese hogar permanecerá en pie, pues su fuerza no reside en él. Es un arca de seguridad, que descansa sobre la promesa que Dios hizo a Su Hijo de que él siempre moraría a salvo en Él. Desde aquí se puede ver al cuerpo como lo que es, sin atribuirle más valor del que tiene, liberar al Hijo de Dios para que regrese a su Hogar.

 

 

 

 

EJERCICIO

Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente

Por medio de esta idea el mundo se abrirá ante ti, y verás en él lo que nunca antes habias visto. Aplicalo tantas veces como te sea posible a lo largo del día. Empezarás a tener la verdadera visión, la que no está limitada por el tiempo ni el espacio. La mente es la única fuente.